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	<title>Educación Física Mexico &#187; METODOLOGIA</title>
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	<description>Todo sobre y para Educación física desde México</description>
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		<title>LA PLANEACION ESTRATÃ‰GICA EN EDUCACIÃ“N FÃSICA</title>
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		<pubDate>Thu, 07 Apr 2011 20:43:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>nadie007</dc:creator>
				<category><![CDATA[Didactica]]></category>
		<category><![CDATA[Educacion fisica]]></category>
		<category><![CDATA[METODOLOGIA]]></category>
		<category><![CDATA[planeacion]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; LA PLANEACIONÂ ESTRATÃ‰GICAÂ ENÂ EDUCACIÃ“NÂ FÃSICA RESUMEN (LUIS E. MORALES RUIZ) &#160; Las dificultades de la planeaciÃ³n educativa provienen de las expectativas en lo que las escuelas pueden hacer por el progreso nacional. Esta puede ser concienzuda y sagaz aunque la implantaciÃ³n de los planes sea muy deficiente. Planear no es escribir recetas para acciones especÃ­ficas. En forma [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://www.educacionfisica.com.mx/wp-content/uploads/2011/04/planeacion.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-662" title="planeacion" src="http://www.educacionfisica.com.mx/wp-content/uploads/2011/04/planeacion.jpg" alt="" width="300" height="223" /></a></p>
<p>LA PLANEACIONÂ ESTRATÃ‰GICAÂ ENÂ EDUCACIÃ“NÂ FÃSICA</p>
<p>RESUMEN</p>
<p>(LUIS E. MORALES RUIZ)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Las dificultades de la planeaciÃ³n educativa provienen de las expectativas en lo que las escuelas pueden hacer por el progreso nacional. Esta puede ser concienzuda y sagaz aunque la implantaciÃ³n de los planes sea muy deficiente. Planear no es escribir recetas para acciones especÃ­ficas. En forma implÃ­cita, entonces, ya sea ha planteado un ambigÃ¼edad; la confusiÃ³n de la planeaciÃ³n con la implantaciÃ³n. AsÃ­ se espera que las escuelas se adapten a la sociedad local para transformarla en otra mas evolucionada.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sin embargo, las escuelas, al igual que otras dependencias de la sociedad promoverÃ¡n muchas caracterÃ­sticas indeseables en sus productos; no puede derivase programas educativos de una serie de metas econÃ³micas. Solo en tÃ©rminos muy amplios es tarea del sistema educativo adaptar la enseÃ±anza a los trabajos pronosticados, esa responsabilidad corresponde mas a las agencias de empleos.</p>
<p><span id="more-661"></span></p>
<p>La planeaciÃ³n educativa a partir de los aÃ±os 40s, se ve privilegiada como una tÃ©cnica esencial para coadyuvar el desarrollo del paÃ­s, es vista como un instrumento que emerge como consecuencia de las relaciones sociales, polÃ­ticas y econÃ³micas imperantes en un momento histÃ³rico para responder a la necesidad de legitimar el poder que debe determinar esas relaciones.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El primer intento de planeaciÃ³n en MÃ©xico fue en el plan sexenal elaborado durante la campaÃ±a presidencial del General LÃ¡zaro CÃ¡rdenas, el cual se alimento tanto de ideas Keynesianas, como se planificaciÃ³n socialista, ese y otros mas que lo han sucedido fue mas bien un ideario polÃ­tico. Este es otro de los problemas de planeaciÃ³n juega un papel ideolÃ³gico.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La planeaciÃ³n como forma ideolÃ³gica y descontextualizada desciende de la operaciÃ³n y se aleja de los futuros deseados de la manera que lo explica Fuentes Molinar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nuestra reflexiÃ³n es respecto de cual es el papel que ha tomado la planeaciÃ³n de la educaciÃ³n superior, si vemos que el status de las clases sociales de educaciÃ³n ha permanecido por mas de 20 aÃ±os en los que ha tenido auge la planeaciÃ³n y que los indicadores de eficiencia del sistema educativo no mejoran, sino que en ocasiones se vuelven mas alarmantes, que aunque se ha modificado la edificaciÃ³n sobre todo en la dÃ©cada de los 70`s tambiÃ©n es conocido de todos que hay una devaluaciÃ³n de la educaciÃ³n.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En el momento actual la planeaciÃ³n enfrenta grandes retos para poder resolverlos deberÃ¡ tener una visiÃ³n integral de los problemas sin parcializarse en sectores.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Planear es sin duda una de las actividades caracterÃ­sticas en el mundo actual, la cual se vuelve mÃ¡s necesaria ante los fenÃ³menos econÃ³micos polÃ­ticos, sociales y tecnolÃ³gicos que se observan.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La planeaciÃ³n llena el vaciÃ³ que existe entre el lugar en donde estamos y a donde queremos llegar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Los planes a largo plazo cubren periodos generalmente de tres a cinco aÃ±os y se establecen por adelantado. AdemÃ¡s de las oportunidades inesperadas, triunfos o problemas que pueden presentarse en el desarrollo de la operaciÃ³n, tambiÃ©n existen factores impredecibles, tales como cambios polÃ­ticos o inflaciÃ³n, que afectan los resultados del programa.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El proceso de planeaciÃ³n puede tomar desde un dÃ­a hasta un aÃ±o dependiendo de:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El tamaÃ±o y complejidad de la instituciÃ³n</p>
<p>El nivel de desacuerdo dentro de la instituciÃ³n sobre los planes futuros</p>
<p>El contexto o entorno dentro del cual se necesite adaptar la estrategia organizacional a cambios internos o externos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La planeaciÃ³n incluye la determinaciÃ³n de que es especÃ­ficamente</p>
<p>Lo que la instituciÃ³n quiere lograr</p>
<p>La decisiÃ³n de cÃ³mo lograr esas metas</p>
<p>Y el desarrollo de mÃ©todos y estrategias para alcanzar las metas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La planeaciÃ³n no garantiza necesariamente el Ã©xito, pero si puede ayudar a conseguirlo.</p>
<p>La planeaciÃ³n es entonces, el proceso mediante el cual se establecen las metas de la instituciÃ³n y las acciones mÃ¡s adecuadas para lograr dichas metas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El primer paso es la preparaciÃ³n del plan, consiste en establecer o revisar el propÃ³sitoÂ  o misiÃ³n de la instituciÃ³n. Esto incluye generalmente los objetivos generales, el tipo de instituciÃ³n, sus propÃ³sitos y valores.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>AnÃ¡lisis del contexto. Consiste en analizar el contexto y su relaciÃ³n con los propÃ³sitos de la organizaciÃ³n tal y como fueron definidos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Externo. Tiene como propÃ³sito la identificaciÃ³n de oportunidades y amenazas existentes en el ambiente de la instituciÃ³n, en este caso la escuela.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Interno. Identificar las fortalezas y debilidades de la instituciÃ³n incluye la identificaciÃ³n de la cantidad y calidad de los recursos disponibles y la compendia distintiva para la construcciÃ³n y sostenimiento de las ventajas competitivas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>AnÃ¡lisis FODA. Se lleva a cabo para identificar y analizar las fortalezas y debilidades del programa asÃ­ como las oportunidades y amenazas reveladas por la informaciÃ³n obtenida del contexto externo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El anÃ¡lisis FODA puede ayudar al equipo de planeaciÃ³n a fijar objetivos realistas. El anÃ¡lisis de la capacidad interna brinda informaciÃ³n sobre la operaciÃ³n pasada y el potencial para incrementar actividades. El anÃ¡lisis de la capacidad financiera ayuda a conocer si los servicios pueden ampliarse o necesitan reducirse. El anÃ¡lisis de oportunidades y amenazas puede explicar las acciones pasadas y destacar aquella que afecten la posibilidad de alcanzar los objetivos generales.</p>
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		<title>La metodologÃ­a observacional en el voleibol 8</title>
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		<pubDate>Mon, 17 Aug 2009 00:56:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>tadeo6969</dc:creator>
				<category><![CDATA[VOLEIBOL]]></category>
		<category><![CDATA[Educacion fisica]]></category>
		<category><![CDATA[METODOLOGIA]]></category>

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		<description><![CDATA[DiscusiÃ³n Â Â Â Â Para concluir, debemos seÃ±alar que el sistema de categorÃ­as construido para observar y analizar los patrones de juego en el voleibol ha demostrado ser vÃ¡lido y los registros fiables tanto en lo que se refiere al grado de concordancia intra e inter-observadores como en la concordancia de los patrones resultantes con la lÃ³gica interna [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-size: xx-small;">DiscusiÃ³n </span></p>
<p align="justify">Â Â Â Â Para concluir, debemos seÃ±alar que el sistema de categorÃ­as construido para observar y analizar los patrones de juego en el voleibol ha demostrado ser vÃ¡lido y los registros fiables tanto en lo que se refiere al grado de concordancia intra e inter-observadores como en la concordancia de los patrones resultantes con la lÃ³gica interna del juego. Debemos reseÃ±ar ademÃ¡s las implicaciones que este sistema de categorÃ­as tiene a nivel de lo que Parlebas (1976a, 1976b, 1976c) denomina <strong>semiÃ³tica sociomotriz.</strong> Hemos comprobado que la concomitancia de aquellas macrocategorÃ­as con mayor relevancia o carga en este Ãºltimo aspecto (p.e. colocaciones, fintas y defensas de campo, especialmente la primera) estÃ¡n implicados en todos aquellos patrones de juego que han resultado mÃ¡s extensos. LÃ³gicamente, cada uno, con una carga a nivel de semiÃ³tica motriz distinta, pues mientras colocaciones y fintas dan informaciÃ³n a los miembros del equipo acerca de la resoluciÃ³n de la acciÃ³n ofensiva, las defensas de campo lo hacen sobre la acciÃ³n defensiva. Sobre este aspecto volveremos a insistir al final de la presente investigaciÃ³n, discusiÃ³n y comentarios finales.</p>
<p align="justify"><span id="more-444"></span></p>
<p align="justify">Â Â Â Â Las investigaciones acerca de los equipos deportivos ha sido, en general, escasa en muchos paÃ­ses. Esto obedece a una razÃ³n histÃ³rica. Las naciones que mÃ¡s han promovido la investigaciÃ³n cientÃ­fica en materia deportiva son aquellas que han deseado afirmar su superioridad en los grandes encuentros internacionales, como Juegos OlÃ­mpicos y Campeonatos del Mundo<sup>20</sup>. El Ã©xito se mide, pues, en general, por el nÃºmero de medallas. En este terreno, los deportes individuales resultan mucho mÃ¡s interesantes, ya que el nÃºmero de medallas otorgadas no es comparable a las concedidas en deportes colectivos. En consecuencia, los responsables administrativos dedican sus esfuerzos, con preferencia, a los deportes individuales. Si a esto le unimos, quizÃ¡s como alternativa a esta razÃ³n, que la mayorÃ­a de las investigaciones deportivas se han llevado a cabo en paÃ­ses del Este y es en Ã©stos donde la PsicologÃ­a Social estÃ¡ menos desarrollada que en NorteamÃ©rica, podemos comprender el estado actual de las investigaciones en torno a los equipos deportivos y mÃ¡s concretamente acerca de los deportes sociomotores.</p>
<p align="justify">Â Â Â Â Bronfenbrenner (1978) cuando afirma la importancia del entorno en los grupos pequeÃ±os en la gÃ©nesis de conductas cooperativas y orientadas hacia una tarea, no considera el nÃºmero de personas presentes en el entorno, sino un Ã­ndice basado en la cantidad de personas que interactÃºan entre sÃ­.</p>
<p align="justify">Â Â Â Â El incremento de la prÃ¡ctica del voleibol, el aumento de las prestaciones de los jugadores de alto nivel y la preparaciÃ³n de los equipos de reserva y el carÃ¡cter especÃ­fico de este deporte hacen imprescindible la puesta en marcha de investigaciones que suministren datos, tÃ©cnicas y estrategias que se alejen de las especulaciones apriorÃ­sticas acerca, tanto de cuestiones relativas a las cadenas motrices de aprendizaje, de los planteamientos de desarrollo de los entrenamientos, de las posibilidades de intervenciÃ³n psicolÃ³gica en cada uno de los momentos de desarrollo del juego o incluso de los planteamientos tÃ¡cticos.</p>
<p align="justify">Â Â Â Â El anÃ¡lisis de la estructura de la actividad competitiva en voleibol y la importancia de cada uno de sus componentes en el resultado deportivo permiten determinar los factores que inciden en la eficacia de la actividad competitiva, y en el nivel de logros deportivos en voleibol.</p>
<p align="justify">Â Â Â Â Las implicaciones que se derivan de los patrones conductuales anteriormente reseÃ±ados pueden ser considerados, a nivel prÃ¡ctico, en tres Ã¡mbitos diferenciados dentro del Ã¡rea de la EducaciÃ³n FÃ­sica y el Deporte, a saber: al Aprendizaje Psicomotriz, al Entrenamiento Deportivo y en la IntervenciÃ³n Psicosocial.</p>
<p align="justify">Â Â Â Â En el primero de ellos, el Aprendizaje Psicomotriz aplicado a la didÃ¡ctica tÃ©cnica-tÃ¡ctica de los deportes sociomotrices.</p>
<p align="justify">Â Â Â Â En lo concerniente al segundo nivel de aplicaciÃ³n, el Entrenamiento Deportivo, distinguirÃ­amos dos subniveles, uno, de mejora y cambio de los propios esquemas tÃ©cnico-tÃ¡cticos, y otro, de estudio de los rivales.</p>
<p align="justify">Â Â Â Â El Ãºltimo de los niveles, la IntervenciÃ³n Psicosocial, permitirÃ­a conocer el desarrollo conductual del juego real y consecuentemente tanto la intervenciÃ³n sobre cada uno de los eslabones de la cadena conductual como el planteamiento de nuevas estrategias de intervenciÃ³n una vez conocido el patrÃ³n conductual real.</p>
<p align="justify">Â Â Â Â AdemÃ¡s de las implicaciones seÃ±aladas anteriormente, consideramos que pueden derivar otras en relaciÃ³n con la comunicaciÃ³n motriz. Siguiendo los trabajos de Parlebas (1972, 1976, 1976, 1977, 1984), Ã©ste crea el tÃ©rmino de comunicaciÃ³n motriz para referirse a la forma especÃ­fica de comunicaciÃ³n en el Ã¡mbito de la actividad fÃ­sica en general, y de los deportes de equipo en particular. AsÃ­, al estar los deportes de equipo comprendidos en las denominadas situaciones sociomotrices, el tipo de comunicaciÃ³n que se da en los mismos es el resultado de una interacciÃ³n motriz o comunicaciÃ³n prÃ¡xica.</p>
<p align="justify">Â Â Â Â Tal como indica BlÃ¡zquez (1986), cuando el jugador se sitÃºa en la acciÃ³n de juego, el jugador se encuentra ante una variedad de signos y seÃ±ales que debe interpretar, existe pues una forma de lenguaje motor que precisa de codificaciÃ³n. En estas palabras se recogen los principios esenciales para entender cuÃ¡les son elementos de una semiÃ³tica sociomotriz.</p>
<p align="justify">Â Â Â Â Tal como ya seÃ±alara a principios de siglo el lingÃ¼ista ginebrino Ferdinand de Saussure (1919), el signo lingÃ¼Ã­stico se define como un elemento con dos caras, el significante y el significado. La lingÃ¼Ã­stica, por lo tanto, debe definir en quÃ© consiste dicha asociaciÃ³n y, ademÃ¡s, cada una de esas caras. AsÃ­ se establecen unidades denominadas fonemas (sÃ³lo tienen significante), semas (sÃ³lo tienen significado) y otras que son signos, es decir, que tienen un significante y un significado, por ejemplo, morfemas, palabras, frases y oraciones.</p>
<p align="justify">Â Â Â Â Pero, evidentemente, tal como ya seÃ±alÃ³ Parlebas (1974), la conducta motriz no es la conducta verbal, o lo que es lo mismo, el hecho prÃ¡xico no es el hecho lingÃ¼Ã­stico. En este sentido debemos aÃ±adir que es necesario contar con una semiÃ³tica del juego deportivo centrada en la conducta motriz, lo cual se conseguirÃ¡ analizando la especificidad de este objeto<sup>21</sup>. Para lo cual, Parlebas llama praxema a la unidad semiÃ³tica de base. Entiende por praxema todo tipo de comportamientos motores actualizados por los jugadores comprometidos en la realizaciÃ³n de una acciÃ³n de juego. Los praxemas son llevados a cabo por varios integrantes del equipo que llevan a cabo una acciÃ³n colectiva. Por ejemplo, hay un praxema cuando varios jugadores (jugadores sin balÃ³n) en una triangulaciÃ³n, se desplazan abriendo espacios libres de marcaje. Es Importante distinguir que no se trata solamente de una comunicaciÃ³n gestual, sino de una comunicaciÃ³n prÃ¡xica. El praxema no es sÃ³lo una unidad asociada a un significante, sino que cobra sentido en el juego.</p>
<p align="justify">Â Â Â Â De forma general, podemos aceptar que en la comunicaciÃ³n motriz se producen constantemente un nÃºmero elevado de comunicaciones no verbales de tipo gestÃ©mico y praxÃ©mico. AsÃ­, un determinado jugador toma decisiones motrices de juego que selecciona a partir de un conjunto de situaciones de juego; otro jugador debe descifrar los mensajes<sup>22</sup>. Para que esta comunicaciÃ³n resulte efectiva ambos deben conocer y manejar el mismo cÃ³digo, en el caso de los deportes de equipo de los que nos hemos ocupado en nuestro trabajo dirÃ­amos que utilizan un cÃ³digo praxÃ©mico.</p>
<p align="justify">Â Â Â Â Pues bien, con las conductas motrices descritas a lo largo de este trabajo hemos querido contribuir a establecer los signos de ese cÃ³digo praxÃ©mico en ciertos deportes de equipo. Para esto, hemos observado en quÃ© consisten las transformaciones prÃ¡xicas en los diferentes terrenos de juego.</p>
<p align="justify">
<strong>Notas</strong></p>
<p align="justify">
<strong>Referencias bibliogrÃ¡ficas</strong></p>
<ul>
<li>
<p align="justify">Anguera, M.T. (1983). <em>Manual de prÃ¡cticas de observaciÃ³n.</em> MÃ©xico: Trillas.</p>
</li>
<li>
<p align="justify">Anguera, M.T. (1990). MetodologÃ­a observacional. En J. Arnau, M.T. Anguera y J. GÃ³mez, <em>MetodologÃ­a de la investigaciÃ³n en Ciencias del Comportamiento </em>(pp. 125-236). Murcia: Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Murcia.</p>
</li>
<li>
<p align="justify">Bakeman, R., Robinson, B.F., &amp; Quera, V. (1996). Testing sequential association: Estimating exact P values using sampled permutations. <em>Psychological Methods, 1</em> (1), 4-15.</p>
</li>
<li>
<p align="justify">Bakeman,R. &amp; Quera,V. (1995). <em>Analyzing interaction: Sequential analysis using SDIS and GSEQ.</em> New York: Cambridge University Press .</p>
</li>
<li>
<p align="justify">BlÃ¡zquez, D. (1986).<em> IniciaciÃ³n a los deportes de equipo.</em> Madrid: MartÃ­nez Roca.</p>
</li>
<li>
<p align="justify">Bronfenbrenner, U. (1979). <em>The Ecology of Human Development.</em> Massachusetts: Harvard University Press. (TraducciÃ³n espaÃ±ola, <em>La ecologÃ­a del desarrollo humano.</em> Barcelona: PaidÃ³s, 1987).</p>
</li>
<li>
<p align="justify">HernÃ¡ndez Mendo, A. (1994c). <em>ConstrucciÃ³n de herramientas informÃ¡ticas para aplicaciÃ³n en PsicologÃ­a del Deporte. </em>Santiago de Compostela: Memoria de Licenciatura no publicada</p>
</li>
<li>
<p align="justify">HernÃ¡ndez Mendo, A. (1999). Acerca del tÃ©rmino deporte.<em> Lecturas: EF y Deportes. Revista Digital, 17,</em> diciembre, http://www.efdeportes.com/efd17/deporte1.htm. ArtÃ­culo reeditado con el tÃ­tulo Sobre o termo &#8220;Desporto&#8221; en Desporto, nÂº 9,10,11,12 de 1999, pp. 24-35.</p>
</li>
<li>
<p align="justify">HernÃ¡ndez Mendo, A.; Areces, A.; GonzÃ¡lez FernÃ¡ndez, M.D. y Vales, A. (1995). AnÃ¡lisis de calidad de los datos en registros observacionales de deportes sociomotores: fÃºtbol. En M. Ato y J.A. LÃ³pez Pina, <em>IV Symposium de MetodologÃ­a de las Ciencias del Comportamiento </em>(pp.143-147). Murcia: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Murcia.</p>
</li>
<li>
<p align="justify">HernÃ¡ndez Mendo, A.; Ramos,R.; Peralbo,M. y Risso,A. (1993). Un programa para el anÃ¡lisis observacional: Transcriptor v1.1., aplicaciÃ³n en psicologÃ­a del deporte. <em>Revista de entrenamiento deportivo,3 </em>(7), 18-25</p>
</li>
<li>
<p align="justify">Huizinga, J. (1968). <em>Homo ludens. </em>Buenos Aires: Alianza Editorial.</p>
</li>
<li>
<p align="justify">Le Floc&#8217;hmoan, J. (1965). <em>La gÃ©nesis de los deportes.</em> Barcelona: Labor.</p>
</li>
<li>
<p align="justify">Lucas, J. (1991). <em>Pass, Set, Crush.</em> New York: Euclid Northwest Publications (TraducciÃ³n espaÃ±ola, <em>El voleibol. IniciaciÃ³n y perfeccionamiento. </em>Barcelona: Paidotribo).</p>
</li>
<li>
<p align="justify">Parlebas, P. (1976a). Les universaux du jeu collectif. Pour une semiologie du jeu sportif. <em>EPS, 140, </em>56-62.</p>
</li>
<li>
<p align="justify">Parlebas, P. (1976b). Les universaux du jeu sportif collectif. Linguistique, semiologie et conduites motrices.<em> EPS,142,</em> 49-52.</p>
</li>
<li>
<p align="justify">Parlebas, P. (1976c). Les universaux du jeu sportif collectif. La comunication masquee.<em> EPS, 143, </em>69-72.</p>
</li>
<li>
<p align="justify">Parlebas, P. (1977). Les universaux du jeu sportif collectif. Fonction semiotrice et jeu sportif. <em>EPS, 144, </em>pp.38-40.</p>
</li>
<li>
<p align="justify">Parlebas, P. (1981). Contribution Ã  un lexique commentÃ© en science de l&#8217;action motrice. ParÃ­s: INSEP.</p>
</li>
<li>
<p align="justify">Parlebas,P. (1986).<em> Elementes de sociologi du sport. </em>Paris: PUF.</p>
</li>
<li>
<p align="justify">Peralbo, M.; Risso, A.; Ramos, R. &amp; Hernandez Mendo, A. (1992). Programa informÃ¡tico para transcripciÃ³n y anÃ¡lisis de datos observacionales. En Carlos Martin Vide (ed)<em> Actas del VII Congreso de Lenguajes Naturales y Lenguajes Formales. </em>Barcelona: Universidad de Barcelona.</p>
</li>
<li>
<p align="justify">Sackett, G.P. &amp; Landesman-Dwyer, S. (1982). Data analysis: Methods and problems. In D.P. Hartmann (Ed.)<em> Using observers to study behavior </em>(pp. 81-99). San Francisco: Jossey-Bass.</p>
</li>
<li>
<p align="justify">Sackett, G.P. (1980). Lag sequential analysis as a data reduction technique in social interaction research. In D.B. Sawin, R.C. Hawkins, L.O. Walker &amp; J.H. Penticuff (Eds.)<em> Exceptional infant. Psychosocial risks in infant-environment transactions </em>(pp. 300-340). New York: Brunner/Mazel.</p>
</li>
<li>
<p align="justify">Sackett, G.P. (1987). Analysis of sequential social interaction data: Some issues, recent developments, and a causal inference model. In J.D. Osofsky (Ed.) <em>Handbook of infant development </em>(pp. 855-878). New York: Wiley.</p>
</li>
<li>
<p align="justify">Sackett, G.P. (Ed.)(1978).<em> Observing Behavior: Data collection and analysis methods. </em>Baltimore: University Park Press, vol. II.</p>
</li>
<li>
<p align="justify">Sackett, G.P., Ruppenthal, G.C. &amp; Gluck, J. (1978). Introduction: An overview of methodological and statistical problems in observational research. In G.P. Sackett (Ed.) <em>Observing Behavior: Data collection and analysis methods</em> (pp. 1-14). Baltimore: University Park Press, vol. II.</p>
</li>
<li>
<p align="justify">Saussure (1919). <em>Cours de linguistique gÃ©neral.</em> Publicado por Charles Bally y Albert Sechehaye. ParÃ­s-Laussance: Payot.</p>
</li>
</ul>
<p>Â </p>
<ol type="1">
<li>
<p align="justify">Pueblo del Asia Menor, cuyo rey fue Creso.</p>
</li>
<li>
<p align="justify">Es una sala anexa a la palestra o gimnasio.</p>
</li>
<li>
<p align="justify">Puede observarse la similitud de este juego con el voleibol actual. Esto sucede tambiÃ©n con el juego que se describe a continuaciÃ³n, el<strong><em> follis.</em> </strong></p>
</li>
<li>
<p align="justify">De acuerdo con Le Floc&#8217;hmoan (1965) existe un paralelismo entre los juegos de pelota de Grecia y Roma y los deportes colectivos modernos, asÃ­ el <strong><em>harpastum</em> puede compararse a un rugby rudimentario y el <strong><em>trigon</em> al <strong><em>base-ball</em> americano. </strong></strong></strong></p>
</li>
<li>
<p align="justify">El poeta romano Plauto (siglos III y II a. de J.C.) hace decir a un criado cuando Ã©ste se dirige a un traficante de esclavos: <em>&#8220;Te harÃ© rebotar como un follis y te perseguirÃ© tanto a puÃ±etazos, que no caerÃ¡s al suelo&#8221;</em> (Tomado de Le Floc&#8217;hmoan, 1965, p.51).</p>
</li>
<li>
<p align="justify">Con este concepto se hace referencia a lo apuntado por Anguera (1990) en cuanto a la fiabilidad intra-sujetos en dos momentos temporales distintos sobre secuencias conductuales iguales.</p>
</li>
<li>
<p align="justify">Los bloqueos estÃ¡n contemplados en la regla 19 del reglamento (GarcÃ­a, 1993).</p>
</li>
<li>
<p align="justify">Los golpes de ataque estÃ¡n contemplados en la regla 18 del Reglamento (GarcÃ­a, 1993).</p>
</li>
<li>
<p align="justify">Todas las cuestiones relativas a las anotaciones de puntos estÃ¡n contempladas en la regla 7 del Reglamento de Voleibol (GarcÃ­a, 1993).</p>
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<p align="justify">Se considera la distancia de 20 cm. que es el diÃ¡metro del balÃ³n. Una distancia superior implicarÃ­a que el balÃ³n puede pasar entre las manos.</p>
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<p align="justify">Esta tÃ©cnica es empleada generalmente por los bloqueadores extremos. Esta tÃ©cnica no es muy empleada por los bloqueadores centrales que tienen poca estatura.</p>
</li>
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<p align="justify">El pase de dedos en suspensiÃ³n se ejecuta aÃ±adiendo un salto a la acciÃ³n.</p>
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<p align="justify">A esta acciÃ³n se le denomina armar el brazo.</p>
</li>
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<p align="justify">Los delanteros son los jugadores que en cada rotaciÃ³n se sitÃºan en las zonas 2, 3 y 4.</p>
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<p align="justify">El remate por parte de zagueros se puede efectuar desde detrÃ¡s de la lÃ­nea de tres metros o lÃ­nea de zagueros.</p>
</li>
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<p align="justify">Hay falta de posiciÃ³n y faltas de rotaciÃ³n (regla nÂº10), faltas en el toque del balÃ³n (regla nÂº14), faltas del jugador en la red (regla nÂº16), faltas en el saque (regla nÂº17), faltas en el golpe de ataque (regla nÂº18), faltas en el bloqueo (regla nÂº19) y faltas de conducta (regla nÂº 24).</p>
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<li>
<p align="justify">Junto a los tipos de saques descritos en este apartado existe el saque de seguridad o de mano baja que en competiciones de alto nivel o de elite apenas se utiliza.</p>
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<p align="justify">Las tablas que se incluyen en el texto en letra courier pertenecen a las salidas de impresora del programa <strong>Transcriptor.</strong></p>
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<p align="justify">Hacemos menciÃ³n a la validez de constructo.</p>
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<p align="justify">Esta razÃ³n ha sido vÃ¡lida hasta la caÃ­da del muro del BerlÃ­n y la desintegraciÃ³n de la antigua URRS y de sus paÃ­ses satÃ©lites.</p>
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<li>
<p align="justify">P. Parlebas (1976-1977) entiende por semiÃ³tica sociomotriz: &#8220;la mise en jeu d&#8217;un systÃ¨me de signes corporels et moteurs actualisÃ©s par les joueurs en interaction tactique sur le terrain&#8221; (p.57).</p>
</li>
<li>
<p align="justify">En tÃ©rminos de TeorÃ­a de la ComunicaciÃ³n, serÃ­an emisor y receptor, respectivamente.</p>
</li>
</ol>
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