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	<title>Educación Física Mexico &#187; LECTURA</title>
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	<description>Todo sobre y para Educación física desde México</description>
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		<title>LOS JUEGOS TRADICIONALES Y SUS PROYECCIONES PEDAGOGICAS</title>
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		<pubDate>Thu, 23 Jul 2009 01:14:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>tadeo6969</dc:creator>
				<category><![CDATA[JUEGOS TRADICIONALES]]></category>
		<category><![CDATA[Educacion fisica]]></category>
		<category><![CDATA[LECTURA]]></category>
		<category><![CDATA[uegos tradicionales]]></category>

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		<description><![CDATA[Resumen Partiendo del juego como fenÃ³meno inherente al ser humano, y continuando con diferentes posturas de an&#38;Ã¡lisis respecto de este tema, podremos descubrir diferentes relaciones entre este fenÃ³meno y la educaciÃ³n y aprendizaje. Dentro del vasto campo lÃºdico se encuentran los juegos tradicionales, aquellos juegos que desde mucho tiempo atrÃ¡s siguen perdurando, pasando de generaciÃ³n [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><span><strong>Resumen</strong><br />
Partiendo del juego como fenÃ³meno inherente al ser humano, y continuando con diferentes posturas de an&amp;Ã¡lisis respecto de este tema, podremos descubrir diferentes relaciones entre este fenÃ³meno y la educaciÃ³n y aprendizaje. Dentro del vasto campo lÃºdico se encuentran los juegos tradicionales, aquellos juegos que desde mucho tiempo atrÃ¡s siguen perdurando, pasando de generaciÃ³n en generaciÃ³n, manteniendo su esencia, juegos de transmisiÃ³n oral, que guardan la producciÃ³n espiritual de un pueblo. El origen de estos juegos es contemporÃ¡neo al de las sociedades. ConstituÃ­an el bien personal del mago, del chamÃ¡n, que al utilizarlos con fines religiosos atribuÃ­an su primer uso a los dioses. Luego quedaron relegados a juegos de los hombres, luego de las mujeres y finalmente de los niÃ±os. Como ejemplo podemos mencionar: la mancha, la pelota, el trompo, la rayuela, las bolitas, la payana.<br />
<strong>Palabras clave</strong>: Juego. Juego tradicional. Juego y educaciÃ³n. Juego y cultura. Origen del juego y de juegos: mancha, pelota, trompo, rayuela, bolitas, payana. </span></em></p>
<p><em><span><strong>Abstract</strong><br />
Beginning by the play as a phenomenon inherent to man, and going on with different standings about this subject, we can find several relations between this phenomenon and education and apprenticeship. Within the vast field of play, there are the traditional games, those games which, still, after a very long time, are being passed through the generations, keeping their essence, being mostly oral in form, and incorporate the popular mindset. The origin of this games is contemporary to the origin of societies. They constituted the magician&#8217;s or wizard&#8217;s personal property, and as they used games for religious purposes, the gods were attributed their invention. Later they were relegated as men&#8217;s games, later, as women&#8217;s, and finally, as children&#8217;s. As an example we can mention: the tag, ball games, the spinning top, the hopscotch, marble games, jackstones.<br />
<strong>Key words</strong>: Play. Traditional games. Play and education. Play and culture. Origin of play and games: tag, ball games, spinning top, hopscotch, marbles, jacks. </span> </em><br />
<span style="font-size: xx-small;"> Acerca del juego </span><br />
Antes de introducirnos en el concepto de juego tradicional, deberÃ­amos comenzar con una aproximaciÃ³n al juego, con las complicaciones que este tema y sus definiciones trae consigo.</p>
<p>Todos tenemos del juego alguna idea mÃ¡s o menos acabada, podrÃ­amos hasta ensayar alguna aproximaciÃ³n basada ya sea en nuestras vivencias infantiles, juveniles y adultas, ya sea en alguna lectura que hayamos hecho sobre el tema. Este fenÃ³meno es tan inherente al hombre, que todos hemos tenido alguna experiencia aunque sea mÃ­nima, si bien, en la mayorÃ­a de los casos â€“y por lo menos en cuanto a la infancia se trata- bastante mÃ¡s que mÃ­nima.</p>
<p>Cuando le preguntamos a alguien sobre el juego, inmediatamente se remonta a un tiempo y espacio diferente, recordando una serie de vivencias positivas y aÃºn negativas. No hay hombre sin juego ni juego sin el hombre. Las caracterÃ­sticas de lo juegos que hemos jugado podrÃ¡n ser diferentes, de intensidades diversas, de momentos evolutivos distintos, pero aÃºn asÃ­ podremos encontrar elementos en comÃºn, mÃ¡s allÃ¡ de nuestra cultura. El juego es aquella dimensiÃ³n del hombre que lo remonta a un mundo diferente, con otras reglas, donde se muestra la esencia de cada uno de nosotros, sin mÃ¡scaras ni caretas, donde todo â€“ o casi todo â€“ se puede, es el sueÃ±o hecho realidad, todo se transforma segÃºn nuestro deseo y el hombre se remonta a lo mÃ¡s profundo de su ser.</p>
<p>Muchos teÃ³ricos, representantes de las mÃ¡s diversas disciplinas, han intentado definir el juego, encontrÃ¡ndose con las consecuentes limitaciones al pretender encerrar en pocas palabras una dimensiÃ³n casi inabarcable del ser humano. AsÃ­ podremos encontrar posturas psicolÃ³gicas, pedagÃ³gicas, filosÃ³ficas, biolÃ³gicas, histÃ³ricas, antropolÃ³gicas, etc. En cada una de ellas hallaremos una Ã³ptica del juego, pero que no deja de ser una Ã³ptica parcial. En relaciÃ³n a esto Buland escribe : <em>&#8220;El concepto de juego, como objeto de la investigaciÃ³n cientÃ­fica del juego no debe ser definido, deberÃ­a permanecer siendo un concepto precientÃ­fico.&#8221;</em> (Buland, 1996) Y mÃ¡s adelante continÃºa: <em>&#8220;La pregunta por la esencia del juego lleva a una cortada, contrariamente serÃ­a mucho mÃ¡s rico, agrupar los juegos y preguntar por semejanzas.&#8221;</em> (Buland, 1996)</p>
<p>A pesar de ello igualmente podremos hallar puntos en comÃºn que se pueden hallar prÃ¡cticamente en todas las expresiones lÃºdicas. Se podrÃ­a sintetizar de alguna manera que es un fenÃ³meno/una actividad que transcurre en un tiempo y espacio diferente al de la vida cotidiana, tiene reglas propias y se desarrolla en un &#8220;como sÃ­&#8221;. Otro aspecto importante es la libertad, entendida la misma desde una actividad &#8220;libremente&#8221; aceptada, libertad en tanto y en cuanto el jugador elige jugar o no, y elige el tema y material de juego. Tanto el &#8220;como sÃ­&#8221;, como la libertad, fueron aspectos cuestionados por otros investigadores mÃ¡s modernos. Diferentes investigadores postulan al respecto que, mientras el niÃ±o estÃ¡ jugando y en su juego transformÃ³ objetos de la realidad en objetos de fantasÃ­a estos Ãºltimos &#8220;son&#8221; estos otros objetos con su significaciÃ³n real para el niÃ±o.</p>
<p>En relaciÃ³n a la libertad en el juego, Buland en una de sus Ãºltimas investigaciones (Buland, 1997) desarrolla todo un anÃ¡lisis respecto de este punto, donde entre otros, cuestiona la libertad de decisiÃ³n de participar en un juego, hecho que por otros autores se da de alguna manera por supuesto. Luego de un exhaustivo anÃ¡lisis este autor propone una clasificaciÃ³n de los juegos segÃºn los momentos de libertad que se abren dentro del juego, respondiendo la pregunta <em>&#8220;Â¿DÃ³nde exactamente estÃ¡ la libertad del sujeto que juega?&#8221;</em>.</p>
<p>De cualquier manera, mÃ¡s allÃ¡ de estos cuestionamientos de algunos autores, las diferentes definiciones del juego coinciden en los aspectos arriba mencionados. AsÃ­ podemos decir que el juego es parte de nuestra realidad y en su carÃ¡cter mÃ¡s profundo es al mismo tiempo algo diferente. El juego no tiene el grado de fijaciÃ³n y no tiene las ataduras de nuestra vida seria. El juego es mÃ¡s libre, mÃ¡s pasajero, es abierto en su tendencia. El juego es el lÃ­mite incierto de nuestra realidad. El juego une realidad y posibilidad. Es un Ã¡rea intermedia del hombre, en el que se forman nuevas realidades y las realidades antiguas se pueden desvanecer. El juego es un motor para la extensiÃ³n del hombre en lo material como en lo espiritual. El juego no se limita a una actividad lÃºdica determinada. Aparece mucho mÃ¡s en todas las actividades del hombre: desde el juego de pensamiento a travÃ©s de un jugueteo previo a una acciÃ³n hasta la conducta lÃºdica en las situaciones serias de la vida.(Fritz, 1992).</p>
<p>Lavega se expresa asÃ­: <em>&#8220;En ese complejo universo de relaciones y de manifestaciones socioculturales, el juego ha de entenderse como una realidad que a pesar de su intrascendencia, gratuidad y espontaneidad, aparece como un espejo revelador de sus protagonistas. La persona cuando juega verdaderamente, es decir, cuando participa de una prÃ¡ctica lÃºdica reglamentada olvidÃ¡ndose de todo el resto de actividades &#8216;racionales&#8217; y &#8216;serias&#8217; que constituyen parte de su vida cotidiana mÃ¡s formal, acostumbra a mostrarse tal como es, sin usar mÃ¡scaras ni vestimentas artificiales mÃ¡s propias de otros escenarios mÃ¡s &#8216;serios&#8217;. El lenguaje del juego universal y a la vez singular en cada geografÃ­a y Ã©poca histÃ³rica muestra en cada momento la combinaciÃ³n de la ontogÃ©nesis con la filogÃ©nesis lÃºdica, ya que si cada individuo es capaz de &#8216;inventar&#8217; o improvisar una aventura lÃºdica original, Ã©sta se apoya en los cimientos de la evoluciÃ³n de todo lo que ha venido generando el colectivo humano al que pertenece.&#8221;</em> (Lavega BurguÃ©s, 1996)</p>
<p>Las diferencias se basan tambiÃ©n desde el Ã¡ngulo en que se estÃ© estudiando el fenÃ³meno lÃºdico. AsÃ­ por ejemplo, desde el estudio antropolÃ³gico <em>&#8220;el juego es una actividad en la que no sÃ³lo se proyectan cosmovisiones colectivas bien establecidas, sino que ademÃ¡s, refiere a otros mundo posibles en lo simbÃ³lico, expresivo e imaginario&#8221;</em>, como lo expresa Ana MarÃ­a Dupey en su reciente publicaciÃ³n (Dupey, 1998). AsÃ­ para la psicologÃ­a evolutiva el juego es visto como parte del desarrollo evolutivo del niÃ±o que se manifiesta en las diferentes formas de expresiÃ³n lÃºdica. Para el psicoanÃ¡lisis el juego es una instancia intermedia entre el inconciente y el conciente, entre principio de realidad y principio de placer. La pedagogÃ­a ve en el juego un instrumento para transmitir conceptos, valores, conocimientos diversos. Para la fenomenologÃ­a el juego es un fenÃ³meno original, poniendo el acento en el carÃ¡cter libre de objetivo del juego. Estos son algunos ejemplos de las diferentes Ã³pticas que podemos encontrar en el anÃ¡lisis del juego.</p>
<p>Las teorÃ­as mÃ¡s antiguas con algunos de sus autores como Spencer, Lazarus, Groos, etc., dan cuenta tambiÃ©n de la importancia que ha tenido el juego en el pasado siendo objeto de estudio de tantos investigadores.</p>
<p><img src="http://www.efdeportes.com/efd13/juegtra4.jpg" border="0" alt="Jugadoras de huececillos en un fresco de Pompeya, Museo Nazionale, NÃ¡poles" hspace="5" vspace="2" align="left" />Pero investigaciones histÃ³ricas sobre el juego y los juguetes, muestran aÃºn mÃ¡s la significaciÃ³n que este fenÃ³meno aporta al hombre, a la sociedad y a la cultura. Se han encontrado elementos referidos al juego y a los juguetes de tiempos muy antiguos, incluso desde antes de Cristo. Elementos que refieren diferentes simbologÃ­as e importancia para el hombre en dichas Ã©pocas. AsÃ­ por ejemplo se han encontrado tableros de juego en las sepulturas de reyes en Ur de la Ã©poca del 2500 a.C. (Glonnegger, 1996) El hecho de haber encontrado numerosos juegos en tumbas de altas personalidades, por ejemplo, hace referencia a que se les daba a los muertos como entretenimiento y esparcimiento en el viaje al mÃ¡s allÃ¡ (Glonnegger, 1996). A travÃ©s de los diferentes estudios y anÃ¡lisis histÃ³ricos se pueden ver las diferentes dimensiones y grados de importancia sociocultural por a que atraviesa el juego (y los juguetes), asÃ­ como tambiÃ©n las manifestaciones y expresiones lÃºdicas diversas en cada una de las Ã©pocas desde la antigÃ¼edad hasta la actualidad.</p>
<p>La importancia del juego en diferentes sectores sociales y Ã©pocas, ha tomado tal envergadura, que hasta hubo juegos que han sido prohibidos por las autoridades que gobernaban. AsÃ­ por ejemplo, en Viena, Austria, en el aÃ±o 1764 se publicÃ³ una prohibiciÃ³n de todos los juegos de azar sin excepciÃ³n, los juegos detrÃ¡s de puertas cerradas y juegos luego de las 9.00 horas de la noche, y juegos con apuestas (Instituto para la InvestigaciÃ³n y PedagogÃ­a del Juego, 1995). Otro ejemplo es la ProhibiciÃ³n de juegos de suerte y envite en el Virreinato del PerÃº en el siglo XVII, donde tambiÃ©n se prohibÃ­an juegos a todas las personas sin excepciÃ³n (Dupey, 1998). La Edad Media se caracterizÃ³ justamente por el auge de los juegos de azar, por lo que las prohibiciones han comenzado a surgir con mayor notoriedad en dicha Ã©poca, aunque no exclusivamente.</p>
<p>De cualquier manera si de prohibiciones de juego se trata, no hay que remontarse Ãºnicamente al pasado. Hoy dÃ­a, y especialmente en instituciones educativas tambiÃ©n encontramos prohibiciones de juego, y no precisamente de juegos de azar. Si bien por un lado se ponderan las bondades del juego y especialmente de los juegos infantiles, por el otro, encontraremos una serie de juegos prohibidos. Al respecto PavÃ­a, quien investiga en el sur de la Argentina el juego popular en los patios escribe: <em>&#8220;&#8230; muchos maestros consultados por nosotros sostienen que en sus escuelas &#8216;no existen juegos prohibidosâ€™. Admiten sÃ­, restricciones en ciertas actividades, generalmente fundadas en razones de seguridad e higiene. Sus alumnos, en cambio, suelen recitar con total seguridad la lista de juegos no permitidos en la escuela. La Ãºnica y esencial diferencia radica aquÃ­ en que para los chicos, esos que estÃ¡n prohibidos son sin lugar a dudas, juegos; mientras que para los maestros eso que estÃ¡ prohibido lo estÃ¡, precisamente, porque desde su Ã³ptica no son juegos. â€˜En mi escuela â€“textual- no hay juegos prohibidos y lo que estÃ¡ prohibido no son juegos&#8217;&#8221;</em> (PavÃ­a, 1994).</p>
<p>No obstante, hubo otros juegos que, si bien se jugaban tambiÃ©n por dinero, eran â€“contrariamente a las prohibiciones arriba mencionadas, recomendados por mÃ©dicos, por ejemplo, como es el caso del juego de billar. Bauer en su trabajo de investigaciÃ³n sobre W.A. Mozart cita al respecto: &#8220;El juego de billar era tambiÃ©n, ya en el siglo XVII, una combinaciÃ³n ideal de un juego corporal, de un juego de concentraciÃ³n&#8221; (&#8230;) <em>&#8220;Como juego corporal se presta (&#8230;) adecuadamente para ofrecer al cuerpo algo de movimiento y una mÃºltiple ocupaciÃ³n, extensiÃ³n, trabajo muscular, tambiÃ©n por el frecuente caminar, levantarse y sentarse&#8221;</em> (Bauer, 1996).</p>
<p>La importancia del juego y los juguetes estÃ¡ ligada tambiÃ©n a la naturaleza, siendo que muchos juegos se jugaban en determinados momentos y no en otros, como por ejemplo en Ã©poca invernal o primaveral con el fin de actuar o influenciar a travÃ©s de los juegos determinados fenÃ³menos naturales. Se puede mencionar, por ejemplo, el juego del trompo para asegurar una buena cosecha, las muÃ±ecas que simbolizan la fertilidad femenina y se les regalaba a las jÃ³venes con tal fin. Otros juegos estaban estrechamente relacionados con la divinidad y tenÃ­an un alto contenido simbÃ³lico (juegos de pelota, por ejemplo), donde, a travÃ©s de poner en prÃ¡ctica determinadas expresiones lÃºdicas, determinadas jugadas o partidas, se buscaba influenciar o agradar a los dioses, estando por lo tanto estos juegos estrechamente ligados a rituales.<br />
<span style="font-size: xx-small;"> Juego y EducaciÃ³n </span><br />
Han sido muchos los autores que han relacionado el juego con la educaciÃ³n y con el aprendizaje. Ya PlatÃ³n en Las Leyes afirma que el juego es un factor determinante en la formaciÃ³n del ciudadano perfecto, haciendo hincapiÃ© tambiÃ©n en la importancia del respeto de las reglas de juego como aprendizaje para una vida comunitaria armÃ³nica. Diferentes autores han postulado posteriormente la importancia del juego en la educaciÃ³n, alrededor de cuyas posturas aÃºn se han desarrollado diferentes &#8220;escuelas&#8221; y corrientes para la educaciÃ³n institucionalizada. Froebel, creador de jardines de infantes, ha sido uno de los pioneros en este tema, integrando el juego dentro del Ã¡mbito escolar, y permitiendo asÃ­ que los niÃ±os jugaran dentro de la escuela, jueguen con objetos para aprender conceptos y desarrollen habilidades. Otros autores como Dewey, Montessori, Decroly, desarrollan otras posturas integrando tambiÃ©n el juego dentro del campo educativo.</p>
<p>La importancia aquÃ­ radica en que los diferentes autores comienzan a dar un nuevo valor al juego espontÃ¡neo, a la caracterÃ­stica de &#8220;no serio&#8221; tratando de reivindicar la seriedad y la asociaciÃ³n a la utilidad educativa, otorgando nuevos fundamentos teÃ³ricos al papel del juego en la educaciÃ³n escolar, como lo describe ampliamente Kishimoto en uno de sus estudios (Kishimoto, 1996). Walter, al referirse a la importancia y tarea de incluir el juego dentro de la educaciÃ³n primaria, escribe: <em>&#8221; Para el desarrollo y cuidado de la disposiciÃ³n al juego, la capacidad de juego y el ser listo en el juego, no hay en la primaria una materia propia, y con ello tampoco una &#8216;hora de juego&#8217;. Se impone, por lo tanto, una &#8216;educaciÃ³n lÃºdica&#8217; como tarea que atraviese todas las materias. Pero esto implica un reconocimiento del juego en todas las Ã¡reas de aprendizaje de la primaria como un medio para la educaciÃ³n y la formaciÃ³n. La educaciÃ³n lÃºdica y el cuidado del juego representan, luego de estas reflexiones, una parte de la funciÃ³n de la educaciÃ³n y de la formaciÃ³n de la primaria, dado que el juego es una funciÃ³n importante del desarrollo, del aprendizaje y del bienestar del niÃ±o en todas las Ã¡reas vitales y es justamente imprescindible&#8221;</em>. (Walter, 1993)</p>
<p>Si consideramos el juego como un fenÃ³meno inherente al hombre, y, mucho mÃ¡s, del niÃ±o, si tenemos en cuenta que el juego es uno de los primeros lenguajes del niÃ±o y una de sus primeras actividades, a travÃ©s del cual conoce el mundo que lo rodea incluyendo las personas, los objetos, el funcionamiento de los mismos y la forma de manejarse de las personas cercanas, no podemos excluir el juego del Ã¡mbito de la educaciÃ³n formal. Claro que aquÃ­ tendremos que tener en cuenta algunos aspectos siendo que la escuela no es el mismo espacio que el hogar o un lugar de juego abierto como puede ser el barrio donde los niÃ±os se encuentran a jugar en sus horas libres. Esto ocasiona en muchas oportunidades &#8220;dudas&#8221; y &#8220;temores&#8221; por parte de las personas responsables en cuanto a la inclusiÃ³n del juego en la escuela, cuestionando diferentes puntos como pueden ser la eficacia en el aprendizaje, el posible desorden/desborde del grupo y la supuesta &#8220;pÃ©rdida de tiempo&#8221;, como ejemplo. Pero contrario a esto, el aprendizaje a travÃ©s de situaciones lÃºdicas es mucho mÃ¡s enriquecedor. Por otro lado, son mÃºltiples las posibilidades educativas y de aprendizaje que brinda el juego libre y espontÃ¡neo, elegido y organizado por los mismos niÃ±os sin necesidad de intervenciÃ³n de un adulto.</p>
<p>Observando un grupo de niÃ±os jugando podemos llegar a una serie de conclusiones respecto de las situaciones y conceptos que han aprendido durante el juego. Si sÃ³lo pensamos en las reglas de juego, que todos deben respetar, a travÃ©s de las cuales aprenden a convivir y respetar asÃ­ a los demÃ¡s, ya tenemos un elemento importantÃ­simo para la educaciÃ³n infantil.</p>
<p>En el juego el niÃ±o en primer lugar aprende a jugar. Aprende la agilidad, los modos de comportamiento, tÃ©cnicas, improvisaciones, sistemas sociales que se requieran para las diferentes formas de juego. Se adapta a una forma de vida que es imprescindible para la humanidad y para la afirmaciÃ³n del hombre dentro de lÃ­mites de un sistema y que le ayudan a mantener espacios de libertad y felicidad en un mundo de rendimiento y constante bÃºsqueda de objetivos no siempre accesibles. (Flitner, 1986)</p>
<p>El juego es un espacio y un tiempo de libertad, donde &#8220;todo se puede&#8221; â€“dentro de lo que las reglas de juego permiten-. Por ello, las posibilidades de aprendizaje en ese Ã¡mbito son incontables. Se aprenden modos de funcionamiento, formas de manejarse de las personas, se pueden ensayar roles, se explora y se experimenta con objetos desconocidos hasta el momento, se establecen nuevas relaciones y vÃ­nculos entre objetos, personas y el medio en general, se descubren los lÃ­mites y posibilidades de cada uno y de los demÃ¡s, etc. En el proceso lÃºdico de los niÃ±os (y de otras edades tambiÃ©n), podremos descubrir mÃºltiples procesos relativos al aprendizaje y la educaciÃ³n, podremos ver entonces momentos de asombro, descubrimiento, anÃ¡lisis, establecimiento de relaciones, similitudes y diferencias. A esto se le suman la fantasÃ­a y la creatividad que los niÃ±os desarrollan en los diferentes juegos tanto individuales y mÃ¡s aÃºn cuando son grupales, donde todo esto se potencia aÃºn mÃ¡s por la red de interrelaciÃ³n e intercambio que se forma. Claro estÃ¡, que cuanto menos reglas tenga el juego, mayor serÃ¡ el grado de libertad y las posibilidades que los jugadores tienen para experimentar y modificar el rumbo del juego segÃºn sus necesidades.</p>
<p>El juego libre y espontÃ¡neo no tiene otro objetivo que jugar y cuando desde afuera, ya sea como coordinadores, docentes o desde otro rol, estamos dando un objetivo al juego, lo estamos limitando de alguna manera. Pero esto no significa que no se pueda jugar. La funciÃ³n de aquella persona que coordina es, entre otras, la de tener suficiente amplitud y libertad como para permitir ciertos cambios de rumbo cuando el grupo lo propone o los va &#8220;imponiendo&#8221; de alguna manera en el juego mismo. Probablemente no se hayan cumplido estrictamente los objetivos propuestos, pero seguramente se estÃ©n poniendo otros objetivos en juego, que â€“quien sabe- aÃºn pueden ser mÃ¡s importantes para el grupo en ese momento.j</p>
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		<title>SelecciÃ³n y optimizaciÃ³n de recursos materiales favorecedores del desarrollo en la EducaciÃ³n FÃ­sica</title>
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		<pubDate>Thu, 23 Jul 2009 00:32:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>tadeo6969</dc:creator>
				<category><![CDATA[materiales didacticos]]></category>
		<category><![CDATA[Educacion fisica]]></category>
		<category><![CDATA[LECTURA]]></category>

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		<description><![CDATA[Resumen Los docentes y profesionales en general de la actividad fÃ­sica cuentan con una serie de medios muy diversos para la correcta consecuciÃ³n de sus objetivos. Dentro de estos medios, no siempre se valora en su justa medida la importancia que tienen los recursos materiales, no solo como vehÃ­culos fÃ­sicos necesarios para la consecuciÃ³n de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" width="90%">
<tbody>
<tr>
<td colspan="2" align="center" bgcolor="#ffffe3">
<p align="justify"><span style="font-family: tahoma; font-size: xx-small;"><strong>Resumen</strong><br />
Los docentes y profesionales en general de la actividad fÃ­sica cuentan con una serie de medios muy diversos para la correcta consecuciÃ³n de sus objetivos.<br />
Dentro de estos medios, no siempre se valora en su justa medida la importancia que tienen los recursos materiales, no solo como vehÃ­culos fÃ­sicos necesarios para la consecuciÃ³n de los diversos aprendizajes, sino, avanzando un paso mÃ¡s en el anÃ¡lisis, como elementos condicionantes del tipo de contenidos que se aprende, asÃ­ como de los procedimientos e ideas asociadas a los mismos.<br />
TambiÃ©n el tipo de materiales utilizado y la forma en que se hace estÃ¡n condicionados y condicionan a su vez otros aspectos del proceso de aprendizaje, como son los recursos econÃ³micos y el tipo de gestiÃ³n que suceda en cada centro educativo o en general en cada instituciÃ³n en que se planifiquen los contenidos a aprender.<br />
Encontramos ademÃ¡s investigaciones se centran en cÃ³mo la utilizaciÃ³n de un tipo de material u otro tambiÃ©n debe variar en relaciÃ³n al momento de desarrollo evolutivo y a las dimensiones antropomÃ©tricas y caracterÃ­sticas evolutivas de los sujetos (Roca et alii, 1986; Barreiros, Silva e Pereira, 1995; Esper Di Cesare, 1999).<br />
Partiendo de estas afirmaciones, vamos a referir con quÃ© material cuentan los docentes de educaciÃ³n fÃ­sica para alcanzar sus objetivos, y para favorecer un Ã³ptimo desarrollo motor en sus alumnos, segÃºn sean sus caracterÃ­sticas en cada momento; tratando de ofrecer una visiÃ³n abierta de los recursos reales con los que hoy por hoy se puede contar y sobre todo, haciendo hincapiÃ© en los criterios para la selecciÃ³n y el uso del material que lleven a una concepciÃ³n educativa en la que el propio discente sea el protagonista en la construcciÃ³n de un conocimiento crÃ­tico.<br />
Finalmente, y con el objetivo de ilustrar y plasmar de manera prÃ¡ctica todo esto, presentamos una propuesta de sesiÃ³n de educaciÃ³n fÃ­sica para enseÃ±anza secundaria.<br />
<strong>Palabras clave:</strong> Desarrollo motor. Material deportivo.<br />
</span></td>
<td bgcolor="#ffffe3"></td>
</tr>
<tr>
<td bgcolor="#ffff55"></td>
<td colspan="2" align="center" bgcolor="#ffff55"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"><strong><span style="font-family: Arial; font-size: xx-small;"><a href="http://www.efdeportes.com/">http://www.efdeportes.com/</a> Revista Digital &#8211; Buenos Aires &#8211; AÃ±oÂ 7 &#8211; NÂ° 35 &#8211; Abril de 2001</span> </strong></span></td>
<td bgcolor="#ffff55">
<p align="right"><img src="http://www.efdeportes.com/efd35/esqui3.gif" border="0" alt="" width="19" height="20" /></p>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<blockquote>
<p align="right"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"><span style="font-family: tahoma,verdana;"> 1 / 2</span><br />
</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"><br />
<strong>Tipos de material </strong> </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"> Asumimos que material deportivo es todo aquel que, no estando construido de obra, ha sido aÃ±adido a una instalaciÃ³n para complementarla y equiparla para la prÃ¡ctica de actividad fÃ­sica (Galera, 1996), incluyendo en esta definiciÃ³n tanto los grandes aparatos que suelen denominarse â€œequipamiento deportivoâ€, como el material convencional y no convencional que se puede utilizar para practicar deporte en su mÃ¡s amplia concepciÃ³n (incluye todas las vertientes: educativa, rehabilitadora, competitiva, etc.). </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"> Existen numerosas clasificaciones del material deportivo, en funciÃ³n de diferentes criterios, aunque no se diferencien de manera importante en cuanto a los tipos de materiales que finalmente recogen. No siendo nuestro primer objetivo el reflejar los diferentes tipos de clasificaciones, y sÃ­ los diferentes materiales de que podemos disponer; puede sernos Ãºtil la clasificaciÃ³n que hace Galera (1996) partiendo de una concepciÃ³n fundamentalmente facilitadora de la gestiÃ³n del material. Divide 6 tipos de materiales: </span></span></p>
<ol type="1"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"></p>
<li>
<p align="justify"><strong>Aparatos empotrados, colgados o fijos</strong>: Se caracteriza porque, estando anclado, empotrado o fijado de modo permanente, permite retirarlo con una pequeÃ±a obra o maniobra tÃ©cnica.<br />
Se incluyen aquÃ­ las anillas, barra fija, escalera horizontal, cuerdas de trepa, etc. Excluye el de deportes de equipo, por tener un grupo propio aparte.</li>
<li>
<p align="justify"><strong> Material mÃ³vil pesado</strong>: Se diferencia del anterior porque puede trasladarse rÃ¡pidamente de un lugar a otro, siendo normalmente necesarias varias personas para ello.<br />
Se incluyen aquÃ­ los bancos suecos, caballo, potro, minitramp, vallas de atletismo&#8230;Nuevamente se excluye el material de los deportes de equipo.</li>
<li>
<p align="justify"><strong> Material mÃ³vil ligero</strong>: Incluye todo tipo de material transportable fÃ¡cilmente por una persona.<br />
Se incluyen aquÃ­ aros, cuerdas, mazas, balones medicinales, estafetas, testigos&#8230;Se excluyen los materiales de deportes de equipo.</li>
<li>
<p align="justify"><strong> Material de deportes de equipo</strong>: Incluye tanto el material fijo como el mÃ³vil, concebido y fabricado para la prÃ¡ctica de deportes de equipo.<br />
AquÃ­ se sitÃºan los aros de baloncesto, cables para redes, porterÃ­as, etc. Se excluyen los balones por tener una categorÃ­a propia aparte.</li>
<li>
<p align="justify"><strong>Balones, pelotas y discos voladores</strong>: Tienen una categorÃ­a aparte por la gran motivaciÃ³n que suscitan y por su importancia didÃ¡ctica.</p>
</li>
<li>
<p align="justify"><strong>Material auxiliar</strong>: Se incluye en esta categorÃ­a tanto el <strong>material de evaluaciÃ³n</strong> (cronÃ³metros, cintas mÃ©tricas&#8230;) como el <strong>material no convencional</strong> y en general todo el no incluido en los grupos anteriores (petos, neumÃ¡ticos, tacos de madera, infladores&#8230;).</p>
</li>
<p></span></span></ol>
<p><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"> </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"> Como veremos mÃ¡s adelante, lo que Galera incluye en el Ãºltimo grupo llamÃ¡ndolo â€œmaterial no convencionalâ€ va a resultar fundamental dentro de nuestra propuesta. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"> AdemÃ¡s de Ã©ste material, DÃ­az (1996) centrÃ¡ndose en el contexto educativo, aÃ±ade otro tipo de material, que podemos llamar <strong>material complementario</strong> y que incluye aquel material que se utiliza para la docencia de la educaciÃ³n fÃ­sica, pero que complementa al hasta aquÃ­ relacionado para lograr los objetivos educativos. Divide 4 grupos: </span></span></p>
<ol type="1"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"></p>
<li>
<p align="justify"><strong>Equipamiento de los alumnos</strong>, es decir, aquel material que no es propiedad y responsabilidad del centro, sino que los alumnos deben aportar para el desarrollo de las actividades. Se puede agrupar en tres tipos:</p>
<ol type="a">
<li>
<p align="justify"><span style="text-decoration: underline;">De uso y responsabilidad exclusiva</span>: ropa deportiva y Ãºtiles de aseo.</p>
</li>
<li>
<p align="justify"><span style="text-decoration: underline;">Para actividades puntuales</span>: mochila, baÃ±ador, botas de montaÃ±a, etc.</p>
</li>
<li>
<p align="justify"><span style="text-decoration: underline;">Material a adquirir al inicio del curso</span>: en algunos centros, se solicita a los alumnos que se equipen con algÃºn pequeÃ±o material que utilizarÃ¡n a lo largo del curso: un aro, una raqueta de badminton, etc.</p>
</li>
</ol>
</li>
<li>
<p align="justify"><strong>Material de soporte del profesor</strong>, referido a aquel que le permite las labores de gestiÃ³n y organizaciÃ³n de la asignatura. Se diferencian dos grupos:</p>
<ol type="a">
<li>
<p align="justify"><span style="text-decoration: underline;"> Documentos que archivan y guardan datos</span>: expedientes de alumnos, listas de asistencia, cuadernos de alumnos, programaciones, etc.</p>
</li>
<li>
<p align="justify"><span style="text-decoration: underline;">Documentos que transmiten informaciÃ³n</span>: a los padres, informes mÃ©dicos, psicolÃ³gicos, etc.</p>
</li>
</ol>
</li>
<li>
<p align="justify"><strong>Material impreso</strong>, que sirva para seleccionar y complementar los contenidos. Se trata de recursos bibliogrÃ¡ficos como revistas, libros, dossiers, etc. Podemos distinguir dos tipos segÃºn el uso que se les de:</p>
<ol type="a">
<li>
<p align="justify"><span style="text-decoration: underline;">Para el profesor</span>: como apoyo y medio de actualizaciÃ³n.</p>
</li>
<li>
<p align="justify"><span style="text-decoration: underline;">Material de aula y consulta para el alumnado</span>.</p>
</li>
</ol>
</li>
<li>
<p align="justify"><strong>Material audiovisual e informÃ¡tico</strong>, que cumplirÃ¡ las mismas funciones que el material impreso. Distinguimos 4 grupos:</p>
<ol type="a">
<li>
<p align="justify"><span style="text-decoration: underline;">Aparatos audiovisuales</span>: casete, proyector de diapositivas, televisiÃ³n, video, etc.</p>
</li>
<li>
<p align="justify"><span style="text-decoration: underline;">Soportes audiovisuales</span>: diapositivas, transparencias, pelÃ­culas, etc.</p>
</li>
<li>
<p align="justify"><span style="text-decoration: underline;">Recursos musicales</span>.</p>
</li>
<li>
<p align="justify"><span style="text-decoration: underline;">Programas informÃ¡ticos</span>: tanto de apoyo al profesor (administrativo&#8230;) como de transmisiÃ³n de conocimientos.</p>
</li>
</ol>
</li>
<p></span></span></ol>
<p align="justify"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"><br />
<strong>Criterios para la selecciÃ³n del material</strong> </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"> El material debe estar al servicio del profesor y alumnos, y no al revÃ©s; segÃºn Ã©sto, puede ser muy Ãºtil, tener en cuenta los criterios que sugiere Galera (1996) a la hora de seleccionar el material para nuestro centro: </span></span></p>
<ol type="1"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"></p>
<li>
<p align="justify"><strong>Polivalente</strong>. A menudo serÃ¡ mÃ¡s interesante (ademÃ¡s de mÃ¡s barato) un material genÃ©rico y utilizable en diferentes actividades, que el especÃ­fico de un deporte concreto.</p>
</li>
<li>
<p align="justify"><strong>Adaptable</strong>. SerÃ­a ideal poder contar con un material adaptable a las caracterÃ­sticas y momento evolutivo de las personas que van a utilizarlo. Si esto no es posible, buscaremos un material adaptado a las caracterÃ­sticas del grupo que lo va a usar en cada caso.</p>
</li>
<li>
<p align="justify"><strong>Manejabilidad</strong>. Para que suponga versatilidad, y no limitaciones, el material pesado se preferirÃ¡ desmontable y mÃ³vil, siempre que esto no le reste estabilidad y seguridad.</p>
</li>
<li>
<p align="justify"><strong>Seguridad.</strong> Seleccionar siempre material sin aristas ni zonas peligrosas, y con los protectores y complementos necesarios para prevenir accidentes en su utilizaciÃ³n y manejo.</p>
</li>
<li>
<p align="justify"><strong>Mantenimiento</strong>. Es preferible material de fÃ¡cil mantenimiento que el de mantenimiento difÃ­cil o costoso.</p>
</li>
<li>
<p align="justify"><strong>Coste</strong>. Entre artÃ­culos de calidad semejante, puede haber notables diferencias en el precio, debido a costes de publicidad, importaciÃ³n, etc.</p>
</li>
<li>
<p align="justify"><strong>Calidad</strong>. Siempre que sea posible, optar por una calidad que garantice una duraciÃ³n suficiente, aunque esto suba algo el coste; de lo contrario, un material de deficiente calidad acabarÃ¡ resultando mÃ¡s caro, puesto que su corta duraciÃ³n nos obligarÃ¡ a una nueva compra.</p>
</li>
<li>
<p align="justify"><strong>EstÃ©tica</strong>. Un diseÃ±o agradable y cuidado es claramente un factor determinante de la motivaciÃ³n para su uso.</p>
</li>
<li>
<p align="justify"><strong>Destino de uso</strong>. Dar prioridad a aquel material que va a ser usado en mÃ¡s ocasiones y por mÃ¡s personas.</p>
</li>
<li>
<p align="justify"><strong>Existencias previas</strong>. Cerciorarse antes de hacer una nueva adquisiciÃ³n del material con el que ya se cuenta.</p>
</li>
<p></span></span></ol>
<p><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"> </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"> En general, el tipo y la cantidad de material que se adquiera para el centro debe permitir (DÃ­az, 1996): </span></span></p>
<ul><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"></p>
<li>
<p align="justify">La realizaciÃ³n de todas las habilidades bÃ¡sicas y genÃ©ricas</p>
</li>
<li>
<p align="justify">La delimitaciÃ³n del espacio (cinta de balizado, mÃ©trica y de pintor para interior o de precinto para exterior)</p>
</li>
<li>
<p align="justify">La realizaciÃ³n de ayudas (cinturones, arneses, planos inclinados&#8230;)</p>
</li>
<li>
<p align="justify">La protecciÃ³n de los practicantes (cascos, rodilleras&#8230;)</p>
</li>
<li>
<p align="justify">La evaluaciÃ³n (cronÃ³metro&#8230;)</p>
</li>
<p></span></span></ul>
<p align="justify"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"><br />
<strong>Concepciones en el uso del material</strong> </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"> Todas las recomendaciones que hemos recogido hasta ahora facilitan principalmente aspectos organizativos y de control, cuestiones fundamentales y siempre necesarias; pero no suficientes desde nuestro punto de vista. Hay otra cuestiÃ³n primordial que va a condicionar de manera determinante el rendimiento obtenido en el uso del material, concretamente el rendimiento referido a su funcionalidad didÃ¡ctica. Hablamos de lo que DÃ­az (1996) llama concepciones de los materiales, distinguiendo dos tipos fundamentales de concepciones: </span></span></p>
<ol type="a"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"></p>
<li>
<p align="justify"><span style="text-decoration: underline;">ConcepciÃ³n neutra</span></p>
<p align="justify">Una concepciÃ³n neutra de los materiales conduce a una utilizaciÃ³n cerrada de los mismos, cumpliendo funciones principalmente instructivas y reproductoras. Lo que se produce es una transmisiÃ³n cerrada de los contenidos, sin variantes ni alternativas en el uso de los materiales.</p>
<p align="justify">El profesor es un mero usuario de las empresas comercializadoras de material deportivo, solicitando a sus aprendices la reproducciÃ³n de habilidades tomadas de modelos muy concretos, especialmente de deportes; y llevando con todo esto a sus alumnos a una situaciÃ³n de homogeneizaciÃ³n y uniformidad en su currÃ­culum.</p>
</li>
<li>
<p align="justify"><span style="text-decoration: underline;">ConcepciÃ³n participativa y emancipadora</span></p>
<p align="justify">Los profesores que se adscriben a esta concepciÃ³n siguen un camino inverso: en lugar de seguir las pautas de los fabricantes de materiales; producen y seleccionan materiales a partir de la actividad escolar, pudiendo modificar los materiales y sus usos con el fin de mejorar la prÃ¡ctica docente.</p>
<p align="justify">El profesor, en lugar de ser un simple reproductor de conocimientos predeterminados; selecciona, elabora y evalÃºa los materiales en funciÃ³n del tipo de conocimientos que quiere favorecer. Entre otras muchas ventajas, con esto se podrÃ­a conseguir un currÃ­culum mÃ¡s centrado en el dominio de habilidades procesuales que en contenidos concretos.</p>
</li>
<p></span></span></ol>
<p><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"> </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"> Nosotros nos situamos en esta concepciÃ³n, y dentro de ella, podemos optar por varios caminos, pudiÃ©ndose y de hecho recomendamos que asÃ­ se haga, combinar todos ellos. Estas recomendaciones, nos aportarÃ¡n ademÃ¡s de las ya inherentes a la concepciÃ³n participativa y emancipadora, una serie de ventajas nada desdeÃ±ables desde el punto de vista de la gestiÃ³n del material (Galera, 1996): </span></span></p>
<ul><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"></p>
<li>
<p align="justify">Prolonga la utilidad del material especÃ­fico mÃ¡s allÃ¡ de sus usos convencionales.</p>
</li>
<li>
<p align="justify">Aumenta las posibilidades de uso de material diverso, contribuyendo con ello a la motivaciÃ³n de los participantes.</p>
</li>
<li>
<p align="justify">Responsabiliza en la gestiÃ³n a los usuarios.</p>
</li>
<li>
<p align="justify">Les educa en tÃ©cnicas concretas de construcciÃ³n y bÃºsqueda de soluciones para disponer de mÃ¡s material, e incrementa su creatividad.</p>
</li>
<li>
<p align="justify">Abarata los costes de dotaciÃ³n de material.</p>
</li>
<p></span></span></ul>
<p><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"> </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"> Los diferentes caminos que nos conducirÃ¡n a estas ventajas son: </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"> En primer lugar, contar con una <strong>dotaciÃ³n diversificada</strong>, o sea, no nos limitaremos a los proveedores habituales de material deportivo, contando tambiÃ©n con otros proveedores cuya actividad principal no sea la fabricaciÃ³n o distribuciÃ³n de material deportivo (carpinteros, herreros, jugueteros, albarderos, etc.). </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"> TambiÃ©n a la hora de la dotaciÃ³n de material, contaremos con el empleo de <strong>material no convencional</strong>, es decir, todo aquel que, a priori, no fue concebido para el uso deportivo (escobas, paredes, Ã¡rboles, etc.). Una de sus principales ventajas es su bajo coste. Su infinita diversidad hace que sea difÃ­cil su clasificaciÃ³n, Galera (1996) propone la siguiente:</span></span></p>
<p><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"><br />
</span></span></p>
<p><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"> <img src="http://www.efdeportes.com/efd35/recurs01.gif" alt="" /> </span></span><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"><br />
</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"><span style="font-family: tahoma; font-size: x-small;"> Recomendamos ademÃ¡s optar por un <strong>uso multifuncional</strong>, esto es, utilizar el material no sÃ³lo para las funciones para las que originariamente ha sido concebido, sino tambiÃ©n para muchas otras. Esta opciÃ³n es vÃ¡lida mientras el material estÃ¡ en buen estado y tambiÃ©n cuando deja de servir para su funciÃ³n principal. </span></span></p>
</blockquote>
]]></content:encoded>
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		</item>
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		<title>EL VERDADERO PAPEL DEL JUEGO</title>
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		<pubDate>Sun, 12 Jul 2009 18:26:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>tadeo6969</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[JUEGO]]></category>
		<category><![CDATA[LECTURA]]></category>

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		<description><![CDATA[Del libro: Taller de animaciÃ³n musical y juegos) inicio libros discos canciones juegos chistes textos ensayos videos fotos contestadora mi cuaderno El verdadero papel del juego 09/01/2006 (Del libro: Taller de animaciÃ³n musical y juegos). â€œâ€¦el hombre es mÃ¡s frÃ¡gil ante la racionalidad tecnolÃ³gica o administrativa de lo que nunca fue ante las instituciones tradicionales. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Del libro: <em><a href="http://www.luispescetti.com/libros/#taller_de_animacion_musical_y_juegos">Taller de animaciÃ³n musical </a></em><em>y juegos</em>)</p>
<ul>
<li><a href="http://www.luispescetti.com/">inicio</a></li>
<li><a href="http://www.luispescetti.com/libros/">libros</a></li>
<li><a href="http://www.luispescetti.com/discos/">discos</a></li>
<li><a href="http://www.luispescetti.com/categorias/canciones/">canciones</a></li>
<li><a href="http://www.luispescetti.com/categorias/juegos/">juegos</a></li>
<li><a href="http://www.luispescetti.com/categorias/chistes/">chistes</a></li>
<li><a href="http://www.luispescetti.com/categorias/cuentos/">textos</a></li>
<li><a href="http://www.luispescetti.com/categorias/ensayos/">ensayos</a></li>
<li><a href="http://www.luispescetti.com/categorias/videos/">videos</a></li>
<li><a href="http://www.luispescetti.com/categorias/fotos/">fotos</a></li>
<li><a href="http://www.luispescetti.com/categorias/contestadora/">contestadora</a></li>
<li><a href="http://www.luispescetti.com/categorias/cuaderno-de-apuntes/">mi cuaderno</a></li>
</ul>
<h2><a title="Link directo a El verdadero papel del juego" rel="bookmark" href="http://www.luispescetti.com/archivos/2006/01/09/el-verdader-papel-del-juego/">El verdadero papel del juego</a></h2>
<p>09/01/2006 <!-- by Editor --></p>
<p>(Del libro: <em><a href="http://www.luispescetti.com/libros/#taller_de_animacion_musical_y_juegos">Taller de animaciÃ³n musical </a></em><em>y juegos</em>).<img style="width: 437px; height: 329px;" src="http://www.luispescetti.com/wp-content/ensayos/africo-ronda.jpg" alt="foto: SofÃ­Â­a Pescetti (CamerÃºn, Africa)" align="texttop" /><br />
<span id="more-214"> </span>â€œâ€¦el hombre es mÃ¡s frÃ¡gil ante la racionalidad tecnolÃ³gica<br />
o administrativa de lo que nunca fue ante las instituciones<br />
tradicionales. En la marea del crecimiento y del delirio organizativo o planificador, aumenta el prestigio que se<br />
concede a las actividades Ãºtiles. El trabajo invade la<br />
totalidad del campo de la experiencia del hombre y los<br />
comportamientos cuya redituabilidad no es evidente<br />
se debilitan o desaparecen. El pensamiento institucional<br />
nunca ha sido tan fecundante y tan integrista. El hombre<br />
nunca ha tratado, con tanta obstinaciÃ³n, de borrar de su<br />
horizonte la parte de utopÃ­a, de azar y de imprevisto sin<br />
la cual su vida no serÃ­a distinta de la vida<br />
de las abejas o las hormigas.â€</p>
<p>Jean Duvignaud. El juego del juego.</p>
<p>â€œ- Chairete -gritÃ³ con su voz profunda el bello saludo<br />
de los griegos-, chairete, kyrioiâ€¦ sean felices.<br />
Las cabras se desperdigaron por entre los olivos,<br />
balando entrecortadamente unas a otras sobre el<br />
rÃ­tmico tintineo de las esquilas. Los pinzones gorjeaban<br />
excitados. Un petirrojo inflÃ³ el buche como una mandarina<br />
entre el arrayÃ¡n y pronrrumpiÃ³ en un chorro de canto.<br />
La isla pareciÃ³ baÃ±ada de rocÃ­o, radiante al primer sol<br />
de la maÃ±ana, llena de vida bulliciosa. â€˜Sean felicesâ€™.<br />
Â¿QuÃ© otra cosa se podÃ­a ser en una estaciÃ³n asÃ­?â€</p>
<p>Gerald Durrel.</p>
<p>El sistema tradicional de educaciÃ³n siempre estÃ¡ preocupado por ser cientÃ­fico, y no sÃ³lo cientÃ­fico en general, sino por parecerse a una ciencia exacta. AlgÃºn oscuro complejo de inferioridad debe haber atrÃ¡s de esa errÃ³nea pretensiÃ³n. â€œSer cientÃ­ficoâ€ da un respaldo que nos vuelve inobjetables: no estamos en el continuamente cambiante terreno de la experiencia humana, sino en el de la ciencia con todo el aura de poder que da el â€œconocimiento objetivoâ€. De esa manera nuestro discurso, al estar respaldado por datos cientÃ­ficos, se vuelve tan cierto como la distancia de la luna al sol o el punto de ebulliciÃ³n del agua.</p>
<p>AsÃ­ se gastan enormes cantidades de tiempo y energÃ­a en hacer mÃ©todos y planificaciones que, las mÃ¡s de las veces, se quedan en el intento de atrapar la realidad. Eso que tendrÃ­a que ser una ayuda para ordenar la tarea, facilitarla, se vuelve un elemento mÃ¡s que hay que atender; no hay que seguir el tiempo del grupo sino el del programa.<br />
Pero no queda sÃ³lo ahÃ­: cualquier cosa que se intente hacer con los niÃ±os tiene que estar justificada â€œcientÃ­ficamenteâ€ y en relaciÃ³n al programa. Es entonces que aparecen libros de recreaciÃ³n con indicaciones tales como: â€œEste juego desarrolla la memoria y la atenciÃ³nâ€, â€œEste juego desarrolla la coordinaciÃ³n psicomotrizâ€, â€œâ€¦desarrolla la coordinaciÃ³n en el espacioâ€, â€œâ€¦el sentido de equipoâ€. Como si fuÃ©ramos mÃ¡quinas con botones o engranajes que necesitan tal ajuste, tanto de aceite.</p>
<p>De la misma manera que a los cuentos se los utilizÃ³ como vehÃ­culos de mensajes morales, a los juegos se los usa con objetivos pedagÃ³gicos. Lo repetiremos: las lecciones disfrazadas de juego son una trampa que el niÃ±o siempre reconoce.<br />
Claro que los juegos enseÃ±an, pero es imposible traducir a palabras todo lo que ocurre en un juego, como es difÃ­cil buscar el â€œmensajeâ€ de un cuento y traducirlo a palabras. Cuanto mejor es el cuento esto es mÃ¡s imposible.<br />
He encontrado libros con excelente material, pero que tenÃ­an una lista que aclaraba quÃ© desarrollaba cada juego: astucia, rapidez, agilidad, imaginaciÃ³n, ritmo, concentraciÃ³n, reflejos, gusto por el riesgo, etc. De poco sirve un material bueno si estÃ¡ en funciÃ³n de una idea equivocada. Es un error grave ver al niÃ±o como un montÃ³n de facultades a desarrollar (memoria, sensorialidad, mÃºsculos, etc.).</p>
<p>Debemos hacernos dos preguntas:<br />
Â¿CuÃ¡l es la mentalidad que busca la justificaciÃ³n de un juego en el desarrollo de potencialidades (memoria, atenciÃ³n, etc.)?<br />
Â¿QuÃ© visiÃ³n del hombre es la que, aÃºn si darnos cuenta, estamos utilizando y desarrollando? (Â¿Una concepciÃ³n mecanicista? Â¿El hombre como una mÃ¡quina de producir?)<br />
Este es un aspecto clave para debatir, al menos para que cada uno tenga en claro al servicio de quÃ© idea estÃ¡ poniendo sus esfuerzos.<br />
SÃ³lo una sociedad enferma como la nuestra necesita una justificaciÃ³n para permitir el juego.</p>
<p>En el otro extremo estÃ¡n quienes utilizan los juegos como elementos de mero entretenimiento, de distracciÃ³n, para calmar a los niÃ±os cuando el grupo estÃ¡ muy excitado. Hacer esto es como utilizar un piano para sostener libros o una guitarra para leÃ±a; se puede, pero nos estamos perdiendo lo mejor.</p>
<p>Un juego es una totalidad muy compleja que apunta a una infinidad de aspectos. No es una herramienta de adiestramiento. Se parece mÃ¡s a una obra de arte: nadie ve un cuadro para desarrollar su sensibilidad al amarillo. PodrÃ­amos decir que un juego es como una obra de arte (en la mayorÃ­a de los casos: anÃ³nima y colectiva) que sÃ³lo existe cuando se la practica y para quienes la practican, no para los que miran de afuera.</p>
<p>Los juegos son importantes porque enseÃ±an alegrÃ­a, porque nos arrancan de nuestra pasividad y nos colocan en situaciÃ³n de compartir con otros. AsÃ­ como la danza nos cuenta de algo que sÃ³lo con danza se puede contar, los juegos enseÃ±an algo que sÃ³lo los juegos enseÃ±an y que no se traduce en palabras. Brindan un buen clima de encuentro, una actitud distendida, nos revelan torpezas de un modo que no nos duele descubrirlas, cambian los roles fijos en un grupo, son otra manera de incorporar una sana y necesaria picardÃ­a, despiertan, â€œdesactivan la bombaâ€. Por sobre todo, y esto corre el riesgo de sonar a telenovela barata, son un constante mensaje de vitalidad que se graba en quienes los realizan, aportan una especie de combustible vital bÃ¡sico.</p>
<p>Al igual que el carnaval nos invitan a que nos olvidemos de nuestra propia cara, de nuestra manera habitual de ser y nos pongamos otras mÃ¡scaras, otros roles. QuizÃ¡s veamos que en nosotros tambiÃ©n hay otros y que esos juegos los despiertan e invitan a salir y revelarse. Obtendremos, por un momento, aquello que tanto anhelaba Borges: el alivio que da dejar de ser nosotros mismos.</p>
<p>Como seÃ±ala Jean Duvignaud, lo valioso de los juegos es que rompen el orden establecido y nos colocan en una zona, en un â€œcaosâ€, que estÃ¡ mÃ¡s allÃ¡ de toda preocupaciÃ³n de eficacia, de finalidad, de utilidad. Zona de â€œcaosâ€ que estÃ¡ cargada de intensa vitalidad y de frescura.<br />
La justificaciÃ³n de los juegos radica en su misma intensidad, en cierta fascinaciÃ³n perturbadora que producen, en su vÃ©rtigo.</p>
<p>Una actividad lÃºdica bien utilizada es una poderosa herramienta de cambio.<br />
Los juegos son herramientas de la alegrÃ­a, y la alegrÃ­a ademÃ¡s de valer en sÃ­ misma es una herramienta de la libertad.</p>
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