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	<title>Educación Física Mexico &#187; eduacion fisica</title>
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	<description>Todo sobre y para Educación física desde México</description>
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		<title>La planeacion EstratÃ©gica</title>
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		<pubDate>Thu, 07 Apr 2011 19:35:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>nadie007</dc:creator>
				<category><![CDATA[Didactica]]></category>
		<category><![CDATA[eduacion fisica]]></category>
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		<category><![CDATA[planeacion estrategica]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.educacionfisica.com.mx/wp-content/uploads/2011/04/planeacion-estrategica.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-658" title="planeacion estrategica" src="http://www.educacionfisica.com.mx/wp-content/uploads/2011/04/planeacion-estrategica.jpg" alt="" width="308" height="240" /></a></p>
<p>Las dificultades de la planeaciÃ³n educativa provienen de las expectativas en lo que las escuelas pueden hacer por el progreso nacional. Esta puede ser concienzuda y sagaz aunque la implantaciÃ³n de los planes sea muy deficiente. Planear no es escribir recetas para acciones especÃ­ficas. En forma implÃ­cita, entonces, ya sea ha planteado un ambigÃ¼edad; la confusiÃ³n de la planeaciÃ³n con la implantaciÃ³n. AsÃ­ se espera que las escuelas se adapten a la sociedad local para transformarla en otra mas evolucionada.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sin embargo, las escuelas, al igual que otras dependencias de la sociedad promoverÃ¡n muchas caracterÃ­sticas indeseables en sus productos; no puede derivase programas educativos de una serie de metas econÃ³micas. Solo en tÃ©rminos muy amplios es tarea del sistema educativo adaptar la enseÃ±anza a los trabajos pronosticados, esa responsabilidad corresponde mas a las agencias de empleos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La planeaciÃ³n educativa a partir de los aÃ±os 40s, se ve privilegiada como una tÃ©cnica esencial para coadyuvar el desarrollo del paÃ­s, es vista como un instrumento que emerge como consecuencia de las relaciones sociales, polÃ­ticas y econÃ³micas imperantes en un momento histÃ³rico para responder a la necesidad de legitimar el poder que debe determinar esas relaciones.</p>
<p><span id="more-657"></span></p>
<p>El primer intento de planeaciÃ³n en MÃ©xico fue en el plan sexenal elaborado durante la campaÃ±a presidencial del General LÃ¡zaro CÃ¡rdenas, el cual se alimento tanto de ideas Keynesianas, como se planificaciÃ³n socialista, ese y otros mas que lo han sucedido fue mas bien un ideario polÃ­tico. Este es otro de los problemas de planeaciÃ³n juega un papel ideolÃ³gico.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La planeaciÃ³n como forma ideolÃ³gica y descontextualizada desciende de la operaciÃ³n y se aleja de los futuros deseados de la manera que lo explica Fuentes Molinar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nuestra reflexiÃ³n es respecto de cual es el papel que ha tomado la planeaciÃ³n de la educaciÃ³n superior, si vemos que el status de las clases sociales de educaciÃ³n ha permanecido por mas de 20 aÃ±os en los que ha tenido auge la planeaciÃ³n y que los indicadores de eficiencia del sistema educativo no mejoran, sino que en ocasiones se vuelven mas alarmantes, que aunque se ha modificado la edificaciÃ³n sobre todo en la dÃ©cada de los 70`s tambiÃ©n es conocido de todos que hay una devaluaciÃ³n de la educaciÃ³n.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En el momento actual la planeaciÃ³n enfrenta grandes retos para poder resolverlos deberÃ¡ tener una visiÃ³n integral de los problemas sin parcializarse en sectores.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Planear es sin duda una de las actividades caracterÃ­sticas en el mundo actual, la cual se vuelve mÃ¡s necesaria ante los fenÃ³menos econÃ³micos polÃ­ticos, sociales y tecnolÃ³gicos que se observan.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La planeaciÃ³n llena el vaciÃ³ que existe entre el lugar en donde estamos y a donde queremos llegar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Los planes a largo plazo cubren periodos generalmente de tres a cinco aÃ±os y se establecen por adelantado. AdemÃ¡s de las oportunidades inesperadas, triunfos o problemas que pueden presentarse en el desarrollo de la operaciÃ³n, tambiÃ©n existen factores impredecibles, tales como cambios polÃ­ticos o inflaciÃ³n, que afectan los resultados del programa.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El proceso de planeaciÃ³n puede tomar desde un dÃ­a hasta un aÃ±o dependiendo de:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El tamaÃ±o y complejidad de la instituciÃ³n</p>
<p>El nivel de desacuerdo dentro de la instituciÃ³n sobre los planes futuros</p>
<p>El contexto o entorno dentro del cual se necesite adaptar la estrategia organizacional a cambios internos o externos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La planeaciÃ³n incluye la determinaciÃ³n de que es especÃ­ficamente</p>
<p>Lo que la instituciÃ³n quiere lograr</p>
<p>La decisiÃ³n de cÃ³mo lograr esas metas</p>
<p>Y el desarrollo de mÃ©todos y estrategias para alcanzar las metas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La planeaciÃ³n no garantiza necesariamente el Ã©xito, pero si puede ayudar a conseguirlo.</p>
<p>La planeaciÃ³n es entonces, el proceso mediante el cual se establecen las metas de la instituciÃ³n y las acciones mÃ¡s adecuadas para lograr dichas metas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El primer paso es la preparaciÃ³n del plan, consiste en establecer o revisar el propÃ³sitoÂ  o misiÃ³n de la instituciÃ³n. Esto incluye generalmente los objetivos generales, el tipo de instituciÃ³n, sus propÃ³sitos y valores.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>AnÃ¡lisis del contexto. Consiste en analizar el contexto y su relaciÃ³n con los propÃ³sitos de la organizaciÃ³n tal y como fueron definidos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Externo. Tiene como propÃ³sito la identificaciÃ³n de oportunidades y amenazas existentes en el ambiente de la instituciÃ³n, en este caso la escuela.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Interno. Identificar las fortalezas y debilidades de la instituciÃ³n incluye la identificaciÃ³n de la cantidad y calidad de los recursos disponibles y la compendia distintiva para la construcciÃ³n y sostenimiento de las ventajas competitivas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>AnÃ¡lisis FODA. Se lleva a cabo para identificar y analizar las fortalezas y debilidades del programa asÃ­ como las oportunidades y amenazas reveladas por la informaciÃ³n obtenida del contexto externo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El anÃ¡lisis FODA puede ayudar al equipo de planeaciÃ³n a fijar objetivos realistas. El anÃ¡lisis de la capacidad interna brinda informaciÃ³n sobre la operaciÃ³n pasada y el potencial para incrementar actividades. El anÃ¡lisis de la capacidad financiera ayuda a conocer si los servicios pueden ampliarse o necesitan reducirse. El anÃ¡lisis de oportunidades y amenazas puede explicar las acciones pasadas y destacar aquella que afecten la posibilidad de alcanzar los objetivos generales.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>InvestigaciÃ³n y juego, reflexiones desde una prÃ¡ctica</title>
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		<pubDate>Mon, 17 Aug 2009 01:16:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>tadeo6969</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[eduacion fisica]]></category>
		<category><![CDATA[JUEGO]]></category>

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		<description><![CDATA[Breve disquisiciÃ³n introductoria Â Â Â Â  Hace tiempo que, con las dificultades propias de una tarea compleja, miro e invito a mirar en el alboroto de los patios escolares. Me atraen las formas prÃ¡cticas del juego infantil. Juego y patio &#8220;marcan la cancha investigativa&#8221; por donde deambulan objetos de estudio diversos. NiÃ±ez, escuela y recreaciÃ³n son las [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify"><span style="font-size: xx-small;">Breve disquisiciÃ³n introductoria</span><br />
Â Â Â Â  Hace tiempo que, con las dificultades propias de una tarea compleja, miro e invito a mirar en el alboroto de los patios escolares. Me atraen las formas prÃ¡cticas del juego infantil. Juego y patio &#8220;marcan la cancha investigativa&#8221; por donde deambulan objetos de estudio diversos. <strong>NiÃ±ez</strong>, <strong>escuela</strong> y <strong>recreaciÃ³n</strong> son las palabras claves que sintetizan esos esfuerzos de indagaciÃ³n.</p>
<p align="justify"><span id="more-455"></span></p>
<p align="justify">Â Â Â Â  Observar la actividad del recreo se ha transformado para mÃ­ en un cometido atrapante. Tan singular territorio espacio-temporal se muestra con su superabundancia signos inscriptos en actividades diversas &#8211; la mayorÃ­a de ellas bajo la forma genÃ©rica de juegos &#8211; producidas y reproducidas por los habitantes del patio<sup><span>2 </span></sup>. Signos que se tornan pistas a seguir desde el anÃ¡lisis. Describir las derivaciones de semejante experiencia no es tarea fÃ¡cil. En mÃ¡s de una ocasiÃ³n he chocado contra mi propia dificultad para poner en palabras los avatares de lo observado (al fin y al cabo, uno es un docente de lo corporal mÃ¡s acostumbrado al movimiento y al gesto que al verbo). De todas maneras, y aÃºn sabiendo que<em> &#8220;cuando no se es profesional de la explicaciÃ³n hay cosas que no se saben decir&#8221;</em> (Bourdieu, 1988) he tratado de sintetizar las ideas que, en los Ãºltimos aÃ±os, orientaron esas observaciones. En este artÃ­culo se expone un resumen de esas ideas sintetizadas. El lector podrÃ¡ jugar con ellas (me refiero a las ideas que siguen) como si fueran piedras de una imaginaria <em>Payana</em><sup><span>3 </span></sup>; quiero decir: en el orden que mÃ¡s le divierta y en funciÃ³n de su capacidad y preferencias personales.</p>
<p align="justify"><span style="font-size: xx-small;">PRIMERA IDEA BASICA<br />
El patio, lo mÃ¡s pÃºblico de la escuela pÃºblica </span><br />
Â Â Â Â  Para la tradiciÃ³n educativa, los profesores de EducaciÃ³n FÃ­sica somos <em>&#8220;docentes de patio&#8221;</em>. Es en ese lugar transitorio e impropio (sentido original del vocablo patio que a muchos profesores les resonarÃ¡ casi literal) donde pasamos buena parte de nuestra vida profesional y, consecuentemente, es el espacio social que presuntamente mÃ¡s conocemos de la escuela. Pero si interrumpiÃ©ramos <em>&#8220;la mirada acostumbrada&#8221;</em> para observar con renovado asombro ese lugar presuntamente conocido, y comenzamos a mirar el bullicio del recreo menos con ojos de pedagogo (vale decir: de persona interesada por la enseÃ±anza y el aprendizaje) y mÃ¡s con la curiosidad de un hermeneuta de sitios y lugares (que ve en el espacio simbolizado un texto que expresa al hombre como ser social), descubrirÃ¡ que ocurren hechos interesantes. Pensamos que, desde la perspectiva infantil, la escuela no es solamente un establecimiento en donde se imparte sÃ³lo enseÃ±anza. Lejos de los espacios de soledad y anonimato que Mac AugÃ© (inspirado en De Certeau) categorizara como <em>&#8220;no lugares&#8221;</em>, la vieja escuela que conocemos constituye aÃºn hoy un punto privilegiado de encuentro al que los niÃ±os asisten con la renovada expectativa de cruzarse con sus pares<sup><span>4 </span></sup>. En segundo tÃ©rmino, es por demÃ¡s evidente que buena parte de los rituales de encuentro sucede en los patios.</p>
<p align="justify">Â Â Â Â  El patio es un &#8220;lugar&#8221; en todo el sentido de la palabra en tanto configura un espacio ocupado por los cuerpos; <em>&#8220;un espacio fÃ­sico y simbÃ³lico con significados especiales&#8221;</em> (De Certeau, 1996) en la historia de cada jugador, de cada escuela, de cada comunidad. PequeÃ±o territorio disimulado en el interior de un espacio pÃºblico mÃ¡s amplio y de valoraciÃ³n mayor: la escuela pÃºblica. Territorio singular en la escala de la vida cotidiana escolar en tanto configura un espacio de transiciÃ³n, de acoples y rupturas entre el adentro y el afuera de la escuela; entre lo obligado y lo libre; entre el alumno y el jugador; entre lo que se y lo que debo aprender. Todo a la vista de muchos, ya que el recreo suele ser un momento de encuentros masivos permeable a vida exterior.</p>
<p align="justify">Â Â Â Â  Esa pÃºblica exposiciÃ³n a la mirada, esa masiva interacciÃ³n, que pone en tensiÃ³n la privacidad de las prÃ¡cticas del patio sin que pierdan del todo esa condiciÃ³n (<em>este es &#8220;nuestro&#8221; lugar</em> protestan los jugadores cuando se sienten invadidos) me ha hecho imaginar el patio como lo mÃ¡s pÃºblico de la escuela pÃºblica y constituye, al menos para mÃ­, una de sus caracterÃ­sticas mÃ¡s atrapantes. Condicionados por las tensiones de las acciones pÃºblicas y privadas, en el patio se ponen en juego (y nunca una palabra cae tan justo como en este caso) saberes prÃ¡cticos &#8211; mÃ¡s actualizados que actuales -; saberes especialmente significativos en la medida en que le permiten a sus poseedores participar de la vida en grupo, adaptÃ¡ndose a la vez que resistiÃ©ndose a los mandatos de la mirada institucional. Ahora bien, entre las obligaciones de controlar a los niÃ±os y las sugerencias de practicar una &#8220;no- intervenciÃ³n totalmente no directiva&#8221; (Leif-Brunelle, 1978), son pocos los docentes investigadores que se entusiasman con el estudio de los patios desde la perspectiva de lo recreativo como aprendizaje social; es asÃ­ como, tapado por el tumulto, abunda el silencio teÃ³rico.</p>
<p align="justify">Â Â Â Â  Analizar el tema de los espacios/tiempos de recreo en la escuela y, mÃ¡s precisamente, de la recreaciÃ³n como modo de encuentro, me parece un desafÃ­o que vale la pena afrontar. Sobre todo en estos tiempos de transformaciones educativas que no se destacan por considerar con detenimiento esta temÃ¡tica (mÃ¡s bien todo lo contrario)<sup><span>5 </span></sup>.</p>
<p align="justify"><span style="font-size: xx-small;">SEGUNDA IDEA BASICA<br />
Hay obstÃ¡culos que condicionan las observaciones en el patio </span><br />
Â Â Â Â  Tanto por los postulados de algunas corrientes psicolÃ³gicas como por la experiencia de padre y de maestro, he aprendido que los niÃ±os potencian su curiosidad con el deseo de aproximaciÃ³n fÃ­sica, de voyeurismo y que en el libre despliegue de esa curiosidad primigenia se pueden encontrar la gÃ©nesis de muchos aprendizajes; curiosidad que suele quedar cabalmente representada por la obsesiva reiteraciÃ³n de aquellas preguntas que les generÃ³ una observaciÃ³n y que no fueron satisfactoriamente respondidas de inmediato. Tal es la fuerza de ese deseo primitivo de saber que algunos autores lo vinculan con una fenÃ³meno psÃ­quico: pulsiÃ³n epistemofÃ­lica (Filloux, 1984).</p>
<p align="justify">Â Â Â Â  Me voy a permitir utilizar aquÃ­ con cierta libertad esta idea de curiosidad &#8220;infantil&#8221; para explicar en parte mi trabajo &#8220;adulto&#8221; sobre la dinÃ¡mica de los patios; trabajo en el que es muy fÃ¡cil detectar &#8220;restos arqueolÃ³gicos&#8221; de aquella curiosidad primigenia que es alimentada y a la vez alimenta las observaciones mÃ¡s elaboradas este acadÃ©mico voyeur. Pero no quiero distraerme con el tema; lo que verdaderamente me interesa plantear es lo siguiente: asÃ­ como puedo aceptar que cierto deseo &#8220;infantil&#8221; alimenta la curiosidad por saber mÃ¡s y mejor sobre el juego, debo aceptar tambiÃ©n la existencia de mecanismos que actÃºan como obstÃ¡culos en la libre canalizaciÃ³n de esa curiosidad por parte de un docente-investigador. No me refiero a obstÃ¡culos metodolÃ³gicos y epistemolÃ³gicos, si no a algo mÃ¡s arcaico, mÃ¡s relacionado con resistencias personales que impiden focalizar el interÃ©s en determinados hechos; algo asÃ­ como, parafraseando a PichÃ³n RiviÃ©re, un <em>&#8220;obstÃ¡culo epistemofÃ­lico&#8221;</em><sup><span>6 </span></sup>. Sea cual fueran las causas, lo cierto es que hoy existe una relaciÃ³n inversamente proporcional entre el manifiesto interÃ©s de los educadores por el juego (expresado en infinidad de cursos, conferencias, talleres, etc.) y la escasa atenciÃ³n prestada a los juegos que se despliegan cada dÃ­a en los patios escolares de recreo.</p>
<p align="justify">Â Â Â Â  El patio suele ser vivido por muchos docentes-investigadores como un lugar extra aula: por lo tanto, lo que allÃ­ ocurra queda afuera, si bien no de su responsabilidad, si de su interÃ©s profesional mÃ¡s inmediato. No esta demÃ¡s insistir entonces en el reconocimiento de los obstÃ¡culos que obturan la curiosidad primitiva y coloca los juegos cotidianos en el lugar de lo vulgar y sin sentido. Aunque estoy convencido de que cualquier intento de generalizaciÃ³n sobre casos particulares es inservible, voy a recordar a continuaciÃ³n algunos obstÃ¡culos trabajados en nuestros talleres de capacitaciÃ³n con maestros rurales. QuizÃ¡ ayuden, desde el ejemplo, a comprender el concepto.</p>
<p align="justify"><strong>El obstÃ¡culo de la diferencia de edad y origen sociocultural</strong><br />
Â Â Â Â  Docentes de clase media urbana que no pueden relacionar los juegos de los niÃ±os del campo con vivencias de su propia infancia. Tanto es asÃ­ que en los recreos de sus escuelas rurales les constaba encontrar hechos interesantes y &#8220;familiares&#8221; (utilizando la idea de familiares en sus dos acepciones: como algo conocido y como algo perteneciente a su familia). Esta comunicaciÃ³n (dificultada por las tensiones de polos opuestos: rural/urbano, adulto/niÃ±o, docente/alumno), se veÃ­a reforzada en muchos casos por el desconocimiento de cÃ³digos verbales y no verbales por parte de un docente venido &#8220;de afuera&#8221;<sup><span>7 </span></sup>. <em>Â¡QuÃ© voy a mirar en el patio</em> &#8211; decÃ­an algunos docentes en nuestros talleres &#8211; <em>si los chicos de mi escuela no juegan a nada!</em> Si se acepta la complejidad de estas relaciones, debemos aceptar tambiÃ©n que, en muchos casos, la primitiva curiosidad por aprender de los sucesos del patio es obstaculizada por cuestiones de enfoque y sensibilidad. Tal es el nivel de importancia que en nuestro proyecto le adjudicamos a este obstÃ¡culo, que el primer supuesto metodolÃ³gico de nuestro trabajo nos indica la conveniencia de hacer consciente la percepciÃ³n de lo familiar y de lo extraÃ±o; una forma, dicho sea de paso, de entrenar la actitud curiosa del observador.</p>
<p align="justify"><strong>El obstÃ¡culo de las responsabilidades derivadas de la funciÃ³n</strong><br />
Â Â Â Â  Es interesante seÃ±alar que cuando he trabajado con los docentes sobre el recuerdo de los juegos de su infancia, las respuestas obtenidas ponÃ­an en evidencia una tendencia a calificarlos como &#8220;menos agresivos&#8221;, &#8220;mÃ¡s ingenuos&#8221;; en resumen: menos peligrosos y amenazadores que estos que hoy tienen que salir a cuidar en los patios de su escuela. Las respuestas indicaban tambiÃ©n que el mismo patio de recreo era recordado de una manera diferente. El patio de la escuela de la infancia, como el lugar de la alegrÃ­a, la aventura, las transgresiones gozosas. Y estos otros patios, tambiÃ©n de &#8220;sus&#8221; escuelas, vivido como un lugar de riesgos potenciales, de violencia y, por lo tanto, de intranquilidad. Puede resultar una perogrullada decir que, efectivamente, no se vive el recreo de la misma manera cuando uno es un niÃ±o que sale al patio dispuesto al juego y la transgresiÃ³n, que cuando uno es un adulto que, por su trabajo, sale al patio con la responsabilidad de poner lÃ­mites a esos juegos y a esas transgresiones. Lo cierto es que, en nuestros talleres, han sido mayorÃ­a los maestros que hoy sienten que la salida al patio les dispara escenas temidas de desorden y amenaza. Bien podrÃ¡ deducir el lector que esas sensaciones de temor e inseguridad (fundadas o no) constituyen un obstÃ¡culo mayÃºsculo para el estudio de los juegos durante los recreos. Ese no siempre leve estado de intranquilidad (muy variable de acuerdo a las caracterÃ­sticas personales del sujeto y del contexto en el que trabaja) dificulta notablemente la correcta tarea de registro; sobre todo cuando el placer perdido (el patio &#8220;concedido&#8221; a los niÃ±os) y la amenaza del riesgo (la responsabilidad profesional sobre la integridad de los alumnos) produce una visiÃ³n distorsionada de la realidad. <em>Â¡Que juegos voy a observar en los recreos</em> &#8211; decÃ­an algunos maestros en los talleres &#8211; <em>si &#8220;todos&#8221; los chicos de mi escuela lo &#8220;Ãºnico&#8221; que hacen es agredirse!</em></p>
<p align="justify">Â Â Â Â  Generalizando la actividad de los alumnos que concitan su mirada, precisamente porque se estÃ¡n agrediendo y Ã©l los debe cuidar, sobre el resto al que directamente no mira. PichÃ³n RiviÃ©re dice que todo intento de aproximaciÃ³n a un campo de conocimiento diferente y desconocido <em>&#8220;encierra ansiedades, fantasÃ­as y defensas de mayor o menor intensidad; si la ansiedad es muy intensa se configura el obstÃ¡culo&#8221;</em><sup><span>8 </span></sup>. En ese sentido digamos que el nivel de tensiÃ³n y ansiedad que produce el &#8220;el tumulto del patio&#8221; suele ser muy alto. Es por eso que, como segundo supuesto metodolÃ³gico, en nuestro proyecto arbitramos la mejor manera de que los observadores se sientan liberados de toda responsabilidad sobre lo que sucede en el patio mientras estÃ¡n observando, y puedan, de ese modo, aliviar las riendas que sujetan su curiosidad. .</p>
<p align="justify"><strong>El obstÃ¡culo de la formaciÃ³n del docente</strong><br />
Â Â Â Â Las categorÃ­as del discurso pedagÃ³gico, cuando son incorporadas acrÃ­ticamente al sentido comÃºn del docente, pueden constituirse en un considerable obstÃ¡culo. La fuerza normativa de categorÃ­as pre-elaboradas condicionan una forma determinada de pensar la instituciÃ³n. Y, como bien seÃ±ala Justa Ezpeleta: determinan <em>&#8220;aÃºn para el sentido comÃºn acadÃ©mico, la trama bÃ¡sica de lo que se ve y lo que no se ve en la escuela; lo que es relevante de lo que no es&#8221;</em> (Ezpeleta, 1986). Dicho de otra manera: es posible suponer que los docentes observamos los actos de nuestros alumnos desde un lugar prefigurado y que para un proyecto de investigaciÃ³n que apuesta a incorporar las observaciones de los docentes, esa mirada condicionada opera como obstÃ¡culo. Impedido de desarrollar mÃ¡s extensamente este tema dado los estrechos lÃ­mites de un artÃ­culo, quiero al menos dejar expresados dos componentes importantes: 1Â°, la &#8220;mirada pedagÃ³gica&#8221; es una forma adquirida, principalmente durante el proceso de formaciÃ³n docente y de adjudicaciÃ³n/asunciÃ³n del rol profesional, estrechamente vinculada con el &#8220;deber ser&#8221; escolar. 2Â°, la &#8220;mirada pedagÃ³gica&#8221; se destaca por su inclinaciÃ³n a observar calificando lo que esta bien y lo que esta mal; lo que es pedagÃ³gicamente aceptable y lo que no lo es. QuizÃ¡ esto aporte algÃºn elemento mÃ¡s que ayuda a explicar en parte el porque los docentes-investigadores muestran tanto entusiasmo sÃ³lo por determinado tipo de juego: los que evidencian alguna posibilidad de ser utilizados con fines &#8220;educativos&#8221;. <em>Para la &#8220;mirada pedagÃ³gica&#8221; estos son los Ãºnicos juegos aceptados por la escuela, los &#8220;verdaderos juegos&#8221;</em>.</p>
<p align="justify">Â Â Â Â  Consecuentemente, en el marco de nuestro proyecto, el tercer supuesto metodolÃ³gico nos lleva a procurar que los observadores ensanchen el arco perceptivo de sus observaciones, ampliando y compartiendo la mirada. Ampliar la mirada para incorporar el detalle de todos los sucesos del patio, aÃºn de aquellos que una &#8220;primera vista&#8221; rechaza.</p>
<p align="justify"><span style="font-size: xx-small;">TERCERA IDEA BASICA<br />
Existen dificultades para determinar que es juego </span><br />
Â Â Â Â  <em>La historia de los juegos</em> &#8211; dice Parlebas- <em>es la historia de sus &#8220;prohibiciones y condenas&#8221;</em><sup><span>9 </span></sup>. Cuando he consultado sobre el tema a docentes que concurren a nuestros talleres, una significativa mayorÃ­a manifestaba que en su escuela no habÃ­a juegos prohibidos, y que <em>&#8220;lo que estÃ¡ prohibidos es porque no es juego&#8221;</em><sup><span>10 </span></sup>. Curiosamente, cuando hacÃ­a la misma pregunta a los alumnos, estos enunciaban una precisa lista de actividades que no podÃ­an realizar en los recreos y que estas actividades prohibidas eran, para todos ellos&#8230; juegos. Resulta entonces que, mientras que desde la Ã³ptica de los adultos ciertas actividades se prohibÃ­an por que no eran juegos, desde la visiÃ³n de los jugadores muchas de las actividades prohibidas si lo eran. Aparece sÃ­ una grave dificultad para este tipo de investigaciones: Â¿A que se llama juego? O, lo que es lo mismo: Â¿Sobre quÃ© acciones o actividades vamos a concentrar las observaciones?</p>
<p align="justify">Â Â Â Â  Consecuentemente el cuarto supuesto metodolÃ³gico en nuestro proyecto fue discutir y precisar los alcances del tÃ©rmino &#8220;juego&#8221;, concentrÃ¡ndonos en la mejor comprensiÃ³n de lo que entendemos como &#8220;contenido lÃºdico&#8221; de una acciÃ³n. En ese sentido voy a comenzar por repetir aquÃ­ lo ya expresado en otros documentos de trabajo (disculpe el lector que sea tan reiterativo). Si bien hay coincidencias en aceptar que &#8220;el juego ampliamente entendido es la forma genÃ©rica de la diversiÃ³n&#8221; (MunnÃ©, 1980), cuando se necesitan precisiones la mayorÃ­a de los trabajos publicados en los Ãºltimos aÃ±os coinciden en seÃ±alar que la palabra &#8220;juego&#8221; es muy rica&#8230; en ambigÃ¼edades. En castellano decir juego es hacer referencia a cuestiones diversas: a algo que tiene uniÃ³n y movimiento (el &#8220;juego&#8221; de una articulaciÃ³n); a un conjunto de objetos (el &#8220;juego&#8221; de cubiertos); una actitud (me &#8220;juego&#8221; en este examen); una intencionalidad (el &#8220;juego&#8221; amoroso). La misma palabra evoca situaciones, objetos o actividades que muy poco tienen que ver entre sÃ­. Y aÃºn cuando nos concentremos en el juego entendiÃ©ndolo sÃ³lo actividad lÃºdica, esa actividad presenta formas y modalidades tan diferentes que uno comienza a sospechar no se esta hablando de lo mismo.</p>
<p align="justify">Â Â Â Â  Como juego se seÃ±ala tanto a las bolitas como los naipes, a las muÃ±ecas como la quiniela. Con la misma palabra sintetizamos la sencillez de una mancha y la complejidad del espectÃ¡culo olÃ­mpico; la inocencia del veo- veo y el dramatismo de la ruleta rusa. Juega -decimos &#8211; el gato con un ovillo de lana y juega el ajedrecista con su sofisticada computadora. Y juego es, en educaciÃ³n, tanto un contenido, como una actividad<sup><span>11 </span></sup>.</p>
<p align="justify">Â Â Â Â  Los que nos interesamos por el tema hemos aprendido de nuestros propios fracasos al intentar definiciones esenciales definitivas. El juego no es (a pesar de las pretensiones positivistas) un objeto esta ahÃ­, esperÃ¡ndonos para que lo describamos y clasifiquemos. Estudiar los juegos es, en la prÃ¡ctica, como pretender develar los secretos del ovillo arriba mencionado. A medida que lo desenredemos se va deshaciendo y nos quedamos generalmente sin nada. Mejor dicho, sÃ³lo con la lana. En nuestro caso, sÃ³lo con los jugadores, con sus intereses, sus necesidades y con el significado que para ellos tienen ciertas prÃ¡cticas cotidianas. Sabemos que jugar es un acto voluntario e intencional, que se busca y que se acepta en la medida que satisfaga determinadas necesidades. <em>&#8220;Si no somos capaces de comprender el carÃ¡cter especial de estas necesidades, no podremos entender la singularidad del juego como forma de actividad&#8221;</em> (Vygotski, 1991). Esto es un dato importante para un docente-investigador que se dispone a mirar comprensivamente los juegos del patio. MÃ¡s tarde o mÃ¡s temprano descubrirÃ¡ que roza el territorio de las necesidades, las motivaciones y sus condicionantes.</p>
<p align="justify">Â Â Â Â  En nuestra prÃ¡ctica investigativa hemos visto cÃ³mo el interÃ©s por estar con otros enmarca gran parte de los actos del juego colectivo y orienta la trama de negociaciones consecuentes<sup><span>12 </span></sup>; en ese contexto, el juego sostiene y potencia la comunicaciÃ³n. Pero jugar no es sÃ³lo un medio de comunicaciÃ³n, es tambiÃ©n un modo. Un modo -digamos- lÃºdico que permite al jugador explorar ciertos lÃ­mites &#8220;auto&#8221; y &#8220;heterocondicionados&#8221; (MunnÃ©, 1989) sabiÃ©ndose a salvo de posibles consecuencias no deseadas; total &#8211; dirÃ¡ para protegerse &#8211; estamos jugando. Ese modo lÃºdico se construye sobre la base de una sensaciÃ³n placentera y cÃ³mplice: la emociÃ³n, lo emocionante<sup><span>13 </span></sup>. Jugar serÃ­a en todo caso un modo particular de explorar la comunicaciÃ³n en el marco de una situaciÃ³n ficticia organizada a tales efectos. De ahÃ­ la importancia de prestarle especial atenciÃ³n a los juegos menos domesticados, a los juegos grises.</p>
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		<title>Octubre &#8211; Curso 10 &#8220;Educacion Fisica Para Especiales&#8221;</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Feb 2009 20:33:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>nadie007</dc:creator>
				<category><![CDATA[Educacion fisica]]></category>
		<category><![CDATA[deportes]]></category>
		<category><![CDATA[eduacion fisica]]></category>
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		<description><![CDATA[PROF. JORGE GERBONI Temario Analitico: MÃ³dulo uno: EducaciÃ³n FÃ­sica y necesidades educativas especiales Una mirada sobre: concepciones de salud, enfermedad, normalidad y discapacidad. AtenciÃ³n a la diversidad como tendencia pedagÃ³gica. Aprendizaje, obstÃ¡culos y diversidad. EducaciÃ³n FÃ­sica en la EducaciÃ³n Especial. Propuesta para su abordaje, adaptaciones curriculares. Criterios para la educaciÃ³n de personas con N. E. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span>PROF. JORGE GERBONI<br />
Temario Analitico:<br />
MÃ³dulo uno:<br />
EducaciÃ³n FÃ­sica y necesidades educativas especiales<br />
Una mirada sobre: concepciones de salud, enfermedad, normalidad y discapacidad.<br />
AtenciÃ³n a la diversidad como tendencia pedagÃ³gica.<br />
Aprendizaje, obstÃ¡culos y diversidad.<br />
EducaciÃ³n FÃ­sica en la  EducaciÃ³n Especial.<br />
Propuesta para su abordaje, adaptaciones curriculares.<br />
Criterios para la educaciÃ³n de personas con N. E. E.</p>
<p>Modulo dos:<br />
AtenciÃ³n a la diversidad  en la clase de EducaciÃ³n FÃ­sica, nuevos desafÃ­os<br />
AtenciÃ³n a la diversidad, formaciÃ³n docente.<br />
Aprendizaje motor y dÃ©ficit.<br />
Factores que influyen en el aprendizaje motor y poblaciones especiales.<br />
Competencia motriz, una mirada a las posibilidades.<br />
Estrategias de intervenciÃ³n en diferentes Ã¡mbitos de las necesidades educativas especiales</p>
<p>MÃ³dulo tres<br />
Programas deportivos y recreativos para poblaciones especiales.<br />
Encuedres filosÃ³ficosy propuestas instaladas, OlimpÃ­adas especiales, Juegos interescolares especiales<br />
Discapacidad y competencia, juegos Paraolimpicos<br />
Esculas de iniciÃ³n deportiva deporte adaptado<br />
Las actividade fÃ­sicas y deportivas como agente integrador y socializador<br />
Criterios para adaptaciones deportivas<br />
El juego motor como medio educativo en poblaciones especiales. </span></p>
<p style="text-align: center;"><span><p><a href="http://www.educacionfisica.com.mx/octubre-curso-10-educacion-fisica-para-especiales/"><em>Pinche aquí para ver el vídeo</em></a></p><br />
</span></p>
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		<title>Moviendo educacion fisica.com.mx</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Dec 2008 06:03:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>nadie007</dc:creator>
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		<description><![CDATA[hola amigos despues de un tiempo vamos de vuelta moviendo este blog espero me ayuden a mantenerlo al dia! a darle!]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>hola amigos despues de un tiempo vamos de vuelta moviendo este blog espero me ayuden a mantenerlo al dia!</p>
<p>a darle!</p>
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