La educación fÃsica tiene contenido para enseñar y eso es lo que justifica su lugar en la escuela. No se trata sólo de desarrollar aptitudes o funciones sino además hay un aprendizaje
en los alumnos, una adquisición de conocimiento.
Esto no es lo que se enseñaba años atrás, en una educación fÃsica pensada sólo para el mejoramiento de aspectos fÃsicos. Hoy se dice que la educación fÃsica es una tarea de enseñanza, por lo tanto hay un contenido a ser aprendido.
Anticipándose a la pregunta por el sentido del aprender, se considera que el niño que aprende es un sujeto.
Este concepto en apariencia simple incluye una serie de dimensiones de la persona integrada. No existe una colección de órganos que se mueven y por otro lado una inteligencia, una afectividad, etc. ¡Mucho menos: un alma y un cuerpo! (viejo adagio: mens sana in corpore sano, representante olÃmpico del dualismo tradicional).
Sujeto implica actividad, protagonismo. A diferencia de las concepciones asociacionistas de un organismo como unidad de respuesta, se plantea un sujeto que, a través de su actividad, construye un conocimiento significativo para su vida cotidiana.
El niño posee una inteligencia práctica que a la par de (y previamente a) la actividad cognoscitiva, determina la construcción del propio yo.
Conocer y conocerse son dos aspectos de un único proceso en que el niño se construye a sà mismo como ser social.1
Un sujeto de necesidades que se satisfacen socialmente; la forma en que se satisfacen serán determinantes para el desarrollo y las actividades futuras de aprendizaje.2
Un sujeto de motivos sociales internalizados, a través de la función simbólica o semiótica3 y de motivaciones inconcientes, fantasmáticas, transferenciales.4
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